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— 435 — tradecirlos: ésto digo que sería indecible monstruosidad; aquéllo sería miseria. En fin, ya has reparado algo en esos diez dias de retiro la disipación del frecuente trato con las gentes, y ahora en el convento y ocupado en la formación de esa obrita, cumple prácticamente los propósitos que llamas metafísicos, y no lo serán si amas el retiro y trato uti- lísimo con Dios y con los prógimos, por solo Dios. Este Señor, como yo mo lo dudé, te libró de capitnlero y te dejó de enviado suyo: justo es que siendo este honor con preferencia al más brillante, estimabilisimo, que lo des- empeñes, no teniendo otro conato, que hacer en todo la voluntad del que te lo onfiere. Oportuna lección para este fin fué la que elegiste para la espiritual del retiro. Las cartas de los santos Apóstoles, especialmente la del divino San Pablo, y entre éstas las á los Romanos, Hebreos y Cormtos, y los cuatro libros sapienciales, merezcan tu aplicación cuando pudteres, (que sempre po- drás, sí al menos lees para prefijarte diarramente á la oración uno ó dos capítulos ordenadamente; á saber, sín variar de carta ó libro, hasta concluirlo y pasar á otro). Es palabra de Dios y porque lo es, utilisima para tnstruirte ó instrutr, para corregirte y corregtr á otros, para convencer tu corazón y batir los más duros: de una vez, para llenar tu ministerio con obras y pala- bras. El libro de Dios es la doctrina é instrucción que El dá á sus enviados; ¿puede desempeñar con hohor un Legado su cometido, si no la expone con arreglo á. la imstrucción que le dá su Soberano, ó no la entiende? Lee y ora; ora y lee para orar un divino libro que el Señor se dignó inspirar á sus santos Profetas y. Dis cipulos, y no dudes que así te lo inspira, y me inspira te lo recomiende. Dices que por Octubre nos veremos. ¿En qué lo fun- dast Y si mo nos vemos, ¿mos desahogaremos? Yo lo ¿ y MD A A E A

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