BCCPAM000535-7-08000000000000

Llenen de puro amor de Dios nuestras almas Amén. Sevilla Abril 21 de 1780. Mi muy amado hijo Fr. Diego: Por mi Nieta te dirigí respuesta 4 Málaga, recelando que no llegase á hiempo; y por la que recibí tuya y suya, veo que el día 13 llegó,cuando ya habías marchado.por lo que dirijo es- ta 4 Jaén, donde tal vez hoy habrás llegado. Y que te he de decir en atención á la última? Te humillaré, sí ya no lo estás, Valgame Dios, Fr. Diego mío! ¿aún vives? aún tienes honor que vindicar? aún quieres tú recomen- dar tu doctrina? Es tuya2 Que? No hay Dios en ls- rael que vengue y defienda á sus ministros? Te desaten- dióese Provincial? Dudó de tu conducta? Y qué? Si Fr. Diego no debe vivir, sino en Fesucristo; sí Fr. Diego ba á hacer la causa de Dios;si Fr.Diego no debe sentir sí- no amar la contradicción; ¿d qué 'erse á dar satisfacción, á pretender informes, á der razón de su doctrina? De- bes darla, cuando la superioridad te pregunte sobre ella: pero sin ser preguntado, no huciste bien: fué sugestión de enmascarado amor propio, fuétal vez alguna oculta com- placencia en tratar con esas criaturas;y sí solo hubo deseo de subien, fué indiscreto, inoportuno, y defectuoso et medio que escogiste. ¡Alt! que verdad es que hay mucha distancia del dicho al hecho! Todos queremos, mientras no llega, segutr conla cruz respectiva al que va delante con la gravísima que le cargamos; pero en habiéndola, la evi- tamos ó queremos evitar. No,no apruebo la satisfacción SUE e A A | rs

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz