BCCPAM000535-7-08000000000000
A YT A 8 l $ E E o 74 4 — 386 — se ha fijado mucho en mi corazón escribir un pa- pel cuyo asunto y título sea /a esencia del estado re- ligioso, por la observancia de sus leyes; yo haré lo que usted diga. NOTAS En esta carta vemos que el celo indiscreto, la emulación non sancta, ó la envidia mujeril, comete la estupidéz de tener por sospechosa la doctrina de un Fr. Diego de Cá- diz, y dealejarlodel trato con dos comunidades de religiosas. Desdichada la comunidad que apartó de síáin Siervo de Dios! Desgraciada la monja que aleja á sa comuvidad de la comunicación y trato con un confesor ó director santo! porque en su pecado lleva la penitencia y el castigo para sí y su comunidad. Oh! Cuanto puede la envidia! Cuan- to ciega la pasión! Cuanto mal hace el demonio en un convento, si logra coger por instrumento de sus planes á una religiosa sin humildad, sin abnegación y sin espí- ritu! Y si al Apóstol del siglo XVIT le pasó esto ¿qué esperamos logs demás? Pero, á bien que lo que pierde un convento por la soberbia de un alma infatuada, suele ad- quirirlo otro por la humildad de sus individuos.Desdicha- dos los primeros y dichosos los segundos! Aquí habla también nuestro B. de la tentación de sue- ño que padecía en la oración, y de una especie de yisión intelectual con que fué advertido de la necesidad que tenía de velar en ella, dándole el Señor á entender que predicación sin orución era espada sin empuñadura, impo- sible de manejar. Por último, vemos en la posdata, que con motivo de lo dicho por aquellas monjas, cuyo nombre callamos or prudencia, quiso el B. Diego escribír un tratado so- lo el estado religioso, para probar la bondad y verdad de la doctrina por él enseñada; pero su santo director re- servándose para otra ocasión la aprobación de ese pro- yecto, lo enseña y reprende ahora de la manera tan celes- tial y maravillosa que sabía hacerlo, y que verá el lector en lá siguiente.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz