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EN 369 pS $ + J.M.J. Sean siempre en muestros corazones, y nos enseñen á llenar en todo la divina voluntad, Amén. Sevilla 28 de Enero de 1780. Mi muy amado hijo Fr. Diego; como cuatro ó más días estuviste aquí sin volvernos á ver por el tiempo y tus cuidados; lo he tenido de tu viaje y destino, del que me saca la del 21 que recibi con el deseo y gusto que to- das. Me alegro tenga salud para con ella hacer lo que temanda el que para que con ella le sirvas te la dá. La mía sigue como me dejaste, y con ella evacuo lo que so- bre lo ordinario ocurre, que algo suele ser. Y vamosal erat docens quasi potestatem habens. ¿No es así como en tí: lo experimentas? Eres tú el que pre- dica ó Dios en tus labios y corazón? Pues, por que, sí Dios es el que te ha constituido ministro suyo, confiriéndote la autoridad y potestad de llevar su palabra de pueblo, en pueblo;¿por quéno la has de anunciar, todo investi- do del poder omnipotente? Por qué no has de reanimarte y portarte, como el que te la pone en tus labios? Huec dicit Dominus era frecuentísimo en la boca de los San- tos Profetas, cuyo ministerio trasmitió Dios á sus Ma- nistros Evangélicos. Quiso por que quiso hacerte uno, y servirse de tus naturales improporciones, elevándolas á orden superior para que resaltase en ti, ruinísimo, más visiblemente la eficacia irresistible de su palabra y no fueras como tantas veces lo has sido, un idolatra de tí mismo y de tu estimación, enmascarado ese amor acrto, por tan propio, con el honor de el Santo hábito que vis- e y GA O |
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