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NOTAS Ay que Padre tan resalado! Con qué gracia clama Fr. Diego, Fr. Diego! hijo ruin! ¿es estolo que Dios quie. re de tí y yo te mando?... Muérete, hijo de mi corazón! no reflecciones sobre tí mismo... etc. Luego que lo ha humillado, como quien no dice na- da, lo compara con el Apóstol san Pablo, preguntando. ¿Por qué le permitieron al Apóstol, siendo el que fué verse combatido de las tentaciones de la carne? Nec magnitudo: para que no pudiera envanecerse. Pues no dudes que esa tentación es en tí gracia especial de preservación. La posdata es de lo más gracioso, humilde y discreto que se lee en los escritos de los santos.

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