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ES dejándote á El que te colocó en ella. Predica lo que te se dé, y como se le dé, que si lo que predicas no te mueve, no se te dará para que tú, sino otros se muevan con ello. Sí en los actos de contricción te enfrías, esa nieve tuya derretirá la de muchos corazones. No eres Misionero para tí, sino para el conún de los fieles y tu propia mi- sión la has de otr de quien, cuando y como convenga te la haga, hace y ha hecho. Recuerda los efectos que en ti han causado las doctrinas que ciertamente Dios me ha puesto en la pluma para ti, y verás que no te falta ma- sión ni Misionero. Oyela; obedécela, ríndete y descuida de tí, dejado sin descuido á quién cuida más de tí que tu piensas. ¿Qué fuera de tí, pobrecito pecador, si como el Señor autoriza tu persona y la hace amable y admirable á los ojos de los principes y plebe, para servirse de tí cuan- do sea tiempo en empresas grandes, te llenara interior- mente de dulces satisfacciones y comsuelos? Flijo mío, ¡qué peligro! No te aflias tanto, porqueestimule la car- ne, que así no te arrebatará ese torrente de mundanas estimaciones. ¿Por qué se le permitieron al Apóstol ¡siendo el que fué? Nec magnitudo etc., Y tú,tú, ¿qué seguri- dad tendrías en medio de un mundo lisonjero y empeña- do en lo que tanto lisomjea al prop amort Tú, sino miraras en el espejo de tu fragilidad el peligro de la carda estimulado con tanta viveza, y temiéndolo no te aco- gieras á la protección del cielo; tal vez aplicarías con vana complacencia - el oído del vano amor á la voz con- tínua del aplauso que te rodea. Déjate humillar, y no dudes que esa tentación permitida, es gracia especial de preservación,y si loes, no te bastará? Le espero con los brazos abiertos, para dártelos y untr en el modo postble mi corazón al tuyo y ambos al del dulcisimo Jesús, que los ha querido untr, en or- den á un mismo fin. A | e a cc 1 E ALS - FA E SN ER SAA TR a e) E RA
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