BCCPAM000535-7-08000000000000
DA A — 340— me haga eco. Benditas sean sus misericordias. Procuro dirigírselo todo y deseo se haga su santí- sima voluntad. No obstante, me veo muchos días combatidísi- mo de la carne; sin tener casi respiración que no sea un incendio, calma algunos ratos ó dias, pero con un sobresalto notable como asustado y teme- roso; se pegan muchísimo, y no sé si salgo de ellas con la limpieza y mérito que quiere Dios: el Se- ñor me favorezca. La oración no parece, va faltan- do el tiempo, y siempre la devoción. Me mueven poco mis sermones, y no olvido la sentencia que escribí á usted, cuando me sentía movido á decirle: No debía subir al púlpito el que no baja movido de lo que en él ha predicado, pues veo no lo quedo yo con lo que predico; pero ni esto me inquieta, sino que es con paz: temo si será falsa. La misión al Clero se acabó el dia 6, parece que con algún fruto: me sentí inclinado á citar re- glas de derecho canónico, y sospechaba si sería vanidad; mas noté que algunas se ocurrian allí sin haberlas antes pensado. Dios reciba mi corazón y voluntad: todo fué con no pequeña aridez y se- qguedad en mí, especialmente en los actos de con- tricción, pero seguia y sigo (porque sigue) desen- tendiéndome de ello. Se publicó la misión al pueblo el dia 7 y se conmovió todo de tal suerte, que no cabiendo en la Colegiata, fué preciso irnos á el Arenal ó plaza mayor, donde sigue con mayor concurso cada día. Nada particular he advertido hasta ahora, sí solo las grandes confesiones de cosas raras, aún antes de haber empezado y con solo saberse que venía para la misión. Veo por su carta de usted el atraso de nuestro
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz