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Sevilla 22 de Setiembre dé 1779. Mi amadisimo hijo y:afmo. Fr. Diego, la que de Málaga recibi del 13, me sacó del cuidado en que me habia puesto la noticia; que no sé quién dió á la Señora de Casa-estrada, de que era tanta tu debilidad que para dar gracias después de la misa, te arrimabas en pié á la pared. Supongo que no estás, según colijo, ro- busto, pero procura no impedir estarlo, porque no eres tuyo, sino del ministerio; y aunque para este lo esté tu espíritu, este por ahora, mientras camina, necesita del jumento que se le dió, para que lo mantenga sin regalo, para que no respingue y dé con el ginele en tierra; pe- ro no escaseando el preciso pienso y descanso.El míio.car- gado más de lo que parece puede, y más de años, en vida continuada de Mínimo, se me queja, se me cansa, y aún se me rinde; procuro irlo engañando y de todo va saliendo. La consulta sobre comedias salió de doce plie- gos, me parece que buena en método y espiritu: fúnde- la, extendiendo, autorizando y persuadiendo la carta tuya. En el inmediato correo va á la Ecxma. Quedabo- rrador que verás. La Casa-estrada, muy conforme con su enfermedad que no cesa, pero cuando hay aliwio sigue su frecuencia de Sacramentos. Mi enferma sin alivio en el crisol de Dios: todas te saludan y encomien- dan. Me alegro que mi Biznieta te tenga ahí; cuando no estés, le escribiré; que no olvide mis graves necesida- des.Salimos de lo externo, vamos á dentro. Me parece que desde que te vi, y hablé aquel rato primero de marras, quiso el Señor que mi alma viese

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