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O NOTAS Prosiguiendo el relato de su vida, cuenta el santo Fr. Diego su estancia en nuestro convento de Ubrique. Allí se conserva, (despues de un siglo) convertida hoy en ora- torio, la celda testigo de sus penitencias y cuyas pare- des fueron muchas veces salpicadas con la saugre que hacían brotar de sus espaldas los golpes de la disciplina: allí se conserva después de siglo y medio la memoria de sus virtudes y milagros, como se conserva en Estepona el recuerdo de la primera cuaresma que predicó, y como se conserva en Rouda la memoria de su muerte y santa vida Tambien cuenta aquí el Beato Diego los principios de su apostolado, los favores que á Dios debe, la manera tan suave con que fué preparándole los caminos, y los prodi- gios, ya velados, ya patentes que obró por su medio y en su favor. En el sitio de esta carta marcado con los puntos sus- pensivos, tiene el original un borrón de tinta (como de haberse derramado encima de ellá un tintero,) cuya man- cha deja algunas palabras totalmente ilegibles, por lo cual las saplimos con dichos puntos, enlazando el sentido dé lo que antecede con lo que sigue, para lo cual solo he- mos tenido que omitir la palabra á esto que se halia en otras copias de esta carta, y en las vidas del Beato que la citan. CZLTER TADA a ANULAR TT

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