BCCPAM000535-7-08000000000000

— 320— vocación, como tengo referido.) Allí me apliqué á vivir ocupado en las cosas mecánicas del conven- to, cual si fuera una corista: en la asistewcia á los enfermos advertía frecuentemente notable con- suelo interior, porque .me proponía era mi reden- tor el enfermo. El aseo de la casa lo tenía á mi cargo, el despertar á la Comunidad y cuidar de las horas del Coro, como el preparar este y asearlo. Apliquéme al estudio del Moral y de la lección de la Santa Escritura, y algo de mística, pero sin método. Solía gastar siete y ocho horas en el estudio diariamente; me dediqué á la mor- tificación corporal, ayunando las nueve cuaresmas de mi P. San Francisco en el año: tres cilicios por varias horas del día, casi diaria disciplina, y tal vez hasta salpicar alguna poca de sangre de las espaldas, donde por algún tiempo las usé; dor- mía en el suelo Óó sobre las tablas desnudas, sirviendo de cabecera la almohada de paja: escu- saba el trato con seglares, y aun con los religio- sos, y solo para lo preciso, atento los comunica- ba. Entre tanto no olvidaba la predicación, pues desde luego que me dieron la licencia, la ejercité, predicando en la Plaza los domingos y dias clási- cos por la tarde, con singular aprovechamiento y edificación común, de que haresultado el que aplicándose varios eclesiasticos al ministerio, se vea hoy el pueblo en una muy notable conducta de vida, y reforma de costumbres; ¡Dios sea bendito! Aquí me sucedió que estando una noche bue- na en los Maitines, al tiempo de cantarse en las lecciones, del primer nocturno: Párvulus natus est nobis, filius datus est nobís, sentí en mi anterior un gran movimiento de gozo y consuelo, provenido

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz