BCCPAM000535-7-08000000000000
contentándome con solo cumplir con lo preciso en la clase, no obstante de advertir disipada no poco la rudeza que era en mí como nativa. Pasaronme á Cádiz, para la Teología, y estaría como un año si- guiendo aque lla vida desidiosa y ON MÍA que llevo dicho. Entramos en el tratado de Deo el ejus atri- butís (eran dogmas los que se nos y yeron) y de pronto una mañana en el aula senti una notable de voción interior con un gran afecto á ver aquellas cosas tan altas eri el mismo Señor con los Bienaven- turados; noté un conocimiento no vulgar de la ne- cesidad de dejarlo todo para conseguir esto, y que me daban la resolución para todo ello; advertí que me detenía mueho la inclinación afectuosa á una ó dos criaturas á quienes amaba y trataba con las puerilidades de estudiante; c lamé á Dios me qui- tase estos estorbos, y ví con asombro mío desya- necido mi temor óc obardí: 1, porque me quitaron el afecto á tales criaturas. Cesó desde entonces toda ofensa á Dios, y traté de pensar seriamente en mu- dar de vida, Por este tiempo me sacaron dispensa para ordenarme de sacerdote, y ordenado, me pre- paré en cuanto pude para la primera misa con una confesión general, que creí bien hecha: traté des- de entonces de óración mental, para la que, además de-las dos horas de comunidad, destinaba una hora lo menos á la noche, sin lo que me detenía en las gracias y algunos otros pocos eje rcicios vocales. Busqué cilicios, y usaba un poco de ellos; retiréme de todo y de todos, y mé entreguéá Dios con to- do mi corazón. la menor falta me parecía un mon te (pero sin escrúpulos, que de estos siempre me ha librado mi Dios y Señor por su bondad) de suerte que no podia sul frir el más leve defecto que cometiese. En la comida corté mucho, contentán-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz