BCCPAM000535-7-08000000000000

ll a? E + 0 Ñ 3 A IÓ — .280 — (siempre es esto en mí muy escaso) tueron bastan- te para hacerme conocer no podía el corazón con tanto consuelo. Seré yo tan dichoso que logre esta felicidad? No la merezco! usted me lo dice y yo lo conozco así, que no a abo de proporcionarme para tanto bien. Lo deseo, pero no quito los impedimen- tos, y asítemo que si, Dios no lo hace todo, me que- daré siempre así, lo que solo pensarlo me amarga infinito, porque impido lo que quiere obrar en mí. Que saeta no es para mi corazón, aquella repetida expresión que usa uste :d en sus cartas, que soy lla- mado para capuchino, misionero y santo. No puedo le arla sin que todo el interior y aún las entrañas se 'conmuevan con dulce pero extraña fuerza. Ella es un clavo que á todas horas puriza sin lastimar, y en toda ocasión y circunstancia la veo inseparable de mí: usted me lo dice inspirado de Dios, sin ha- berle yo manifestado los prodigios que motivaron y acompañaron mi vocación. |.os diré ahora para cumplir lo que usted me manda de darle cuenta de todo. En mis primeros años me dió el Señor un co- razón dócil € inocente; seyuí los estudios con muy escaso aprovechamiento por mi notable rudeza é inaplicación: no obstante á los 12 años ya estaba estudiando súmulas; lógica y metafísica entre los RR.PP. Domínicos.en Ronda. Volví el verano á la casa de mis padres repudiado de mi Lector para no volver á la clase por incapáz etc.: conseguí con esto fuesen mayores los desprecios con .que hasta allí habia sido HrEGAdo y que me estrechasen á-to- mar destino. En medio: de. esto conservaba no- table repugnancia ó desafecto á el estado religioso, máxime Capuchino. Sucedió una mañada de aquél año, que fué el de 56, que entrando á oir misa en

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz