BCCPAM000535-7-08000000000000

NOTAS Al leer una carta como la que antecede, me dan ga- nas de soltar la pluma, y suspender las notas. Qué Direc- tor! qué Padre! qué guía! Aquí si que viene bien aquello de Tal para cual somos yó y el mi zagal Val para cual crió Dios á estos dos grandes hombres, el uno para el otro, detal suerte que parece se completan y perfeccionan mútuamente. Con qué fuerza alienta el di- rector al dirigido! Con qué sal le dice que desea verlo hu- millado, para conocer que hombre sería en la humillación! Con qué disimulo lo compara con S. Francisco de Sales y le dice que no tiene nada quetemer! Con qué entereza lo inclina á poner toda su confianza en Dios, y á seguir pe- leando sus batallas! Esto se llama poseer en grande es- cala el dón de la dirección espiritual, y hacer uso de él con entrañas de Padre que manifiesta acendradísimo ca- riño al hijo de su alma, en las ocho cosas que le pregunta para su gobierno. Cuando llega á tratar de la Biznieta lo hace con una penetración de espíritu que admira y asombra, ya por lo que conoce los caminos de Dios. ya por lo bien que com- prende las operaciones de la imaginación, y su fuerza creatriz para dar vida y reálidad, (siquiera sea fantástica) á lo que desea el corazón ardientemente. £sta carta no la recibió el Beato Diego á su debido tiempo, por estar descansando en una casa de campo, y sin haberla leido escribió ú su Director la que sigue. y € 3 ) YE

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz