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— 244 > el ningún fundamento que había en lo humano por entón- ces para mi aun por discurso poderlo afirmar así, pues llevaba en aquel tiempo pocos años en este ministerio, y en ellos no había salido de las Andalucias bajas, ni tenía antecedente alguno para pensar que sucediese; pero ello se ha visto todo cumplido, pues Zaragoza y otros pueblos que me señaló, donde aún no le pasado, lo han suplica- do á mis Superiores, y por estos se ha condescendido, » Esta es una prueba más del espíritu profético que ani- maba al Padre González. Y J. M. y J. Guadix 16 de Mayo de 1779. Amadísimo y venerado Padre de mi alma en el divinísimo Jesús: Este nos dé su gracia para que acertemos á servirle. Padre mío; con singular aprecio y extraordi- nario consuelo recibo en esta la de usted del 8 del corriente. Pero ¿cómo diré los efectos que en mi hi- zo? Siento me falten expresiones, porque quisiera entendiese usted que cada carta suya me dá un nue- vo sér qúe no lo entiendo; qué dilatación! qué re- solución! qué conocimiento de mí! qué amor á Dios y á los prójimos! qué ardor sosegado de dar mi vi- da por ellos! qué disgusto de ser el que soy! qué deseo de ser el que debo! qué fácil me parece to- do! Oh Padre amadísimo de mi alma! qué rendido le está á usted este miserable pecador! Dios nues-

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