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4 14: soy siempre el mismo. Adiós hijo mio, adiós, adiós! No dejes de escribir. Tu afectisimo Padre, cn a e Oj * 7 , $z. Szancinco tavier Sonsilez. NOTAS Leyendo las cartas de este varón admiráble, adquiere uno la convicción de que era un santo y un verdadero profeta en lo tocante al B. Diego. Es pasmosa la seguri- dad y el peso con que afirma que no son las ciudades de Andalucía su campo de batalla; sino las guerrillas avanza- das con las cuales estás sosteniendo escaramuzas y en- cuentros para formarse veterano aguerrido y asaltar lue- go sin temor el cuartel general, la Corte y otras grandes ciudades del reino, donde imperaba ya el libertinaje y las doctrinas volterianas. Al hablar de esto dice el santo viejo: « Yo siendo el que soy me he metido á profeta, y como si viera los sucesos futuros que te acontecerán, te los prevengo. Tal vez mi deseo me los haga ver, comosi ya hubieran sido». Muy bien dicho! Los verdaderos profetas ven las cosas futuras con tal claridad y certeza, que á veces hablan de ellas como de cosas pasadas, según se ve en Isaias y otros profetas mayores, que parecen hablar de la pasión de Cristo más bier como historiadores que como vaticina- dores Es también digna de atención la frase que emplea pa- ra que no se engria el corazón del Beato con los milagros, diciéndole que cada sermón es uno, y por lo tanto, si eso no le engríe, menos debe engreirle las curaciones que Dios

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