BCCPAM000535-7-08000000000000
— 2 3 2 — dos, juristas y médicos, instaban por que se me diese con los demás su grado. Llegó el día señala- do para conferirlos, que fué el 4 víspera del ser- món, y junta la Universidad en su general ó sala entré yo, y sentado en sitio distinguido dijo el Se- ñor Canciller una oración en castellano, bien ele- gante, reproduciendo en ella lo acordado antes por todos, y el fin á quese dirigía aquella Universidad, en su fundación, leyes y establecimiento. Iban á darme las insignias, y pedida licencia, hice en latin sacándola de las Santas Escrituras, una peroración, (que enviaré á usted cuando la saque en limpio) y concluida seguí en castellano otra en que con fuer- tes y eficaces razones satisfacía á las del Claustro, insistiendo con vehemencia que la palabra de Dios anunciada por mí, no debía llevar otra recomen- dación que sola mitlentis virtus: esto lo repetí con interior y exterior unción y devoción mía v de to- dos, y pedí por amor de mi Dios, que me eximie- sen de aquel honor impropio en mí, y más en mi conocida ignorancia. No fué admitida, no obstan- te que confesaron las fuerzas de estas razones: volví segunda vez con otras asimismo poderosas, mas su respuesta fué el general clamor de todos, acalorados con las persuaciones de algunos de los más caracterizados individuos, que sin réplicas ni sin oir mis escusas, se pasase al acto, haciendo á mi Padre Guardián (que estaba presente) me lo mandase y por sí mismo me vistiese la muceta, co- mo así se hizo. Con ella me arrodillé álos piés del Señor Rector y del Canciller, dije la protestación de la fé, y se procedió á las demás ceremonias de anillo, libro, sentarme en la cátedra, etc.Dí las gta- cias, y se concluyó el ácto al anochecer. Se trató de que predicase sin las insignias, pero no se admitió
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz