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' ' N Ú NOTAS El dón de milagros no suele ser en los santos una gra- cia continua y universal para todos, sino una gracia in- termitente y particular para:casos concretos y determi- nados, en los cuales Dios nuestro Señor quiere mostrar su Omnipotencia, para confirmar con prodigios la santi- dad ó misión que á confiado á sus Siervos. Otras veces el milagro depende de las disposiciones interiores, ó de la viva fe de la persona en cuyo favor ha de obrarse: y en este sentido dice el Evangelio que Jesucristo no hizo mu- chos milagros en Nazeret, por la incredulidad y mala disposición de los nazaritas: (Math. 13, 58). Esto sirve para explicar por qué los santos hacen mi- lagros unas veces y otras nó, como le pasaba á nuestro Apóstol que dice hablando de ellos: De sálud á enfermos sé que dicen mucho y yo lo ignoro, si no es de algún otro ra roque llega á mi noticia Al final de esta carta cuenta el Beato que al reclinar su cabeza sobre un cuadro de la Inmaculada. concibió su mente una idea confusa y vaga á manera de sueño misterioso, idea que en partes explica á su Director, y en parte la guarda para cuando lo yea. añadiendo. solo se la diré á usted á la vista, lo cual nos hace sospechar que se trataba de una revelación verdadera, de aquellas que la humildad de nuestro santo no fió jamás al papel. Y que fué una visión en toda regla lo dice claramente el Direc- tor (que conocia el alcance de las palabras del Beato) en la que sigue: p ] a NY » IS
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