BCCPAM000535-7-08000000000000
— 202 ¡— escándalo, si los había; obraste como orador, usando de esa pura conjetura con oportunidad para moverlos á pe- nitencia, obraste mal; porque aunque sea racional el cómputo, considerada la multitud de vecindario, y por su mucha relajación dominante puede ser cierto, ¿te constaba que lo era? ¿Podías sin exponerte á mentir de- cirlo como si te constara? ¿Puede la mentira que siem- pre es mala servir de algo en la Cátedra de la verdad? No apruevo esos medios de mover. Si para decirlos con tanta puntualidad, y afirmar- lo como cierto, te sentiste inspirado ó movido, y te pare- ció que convendría, aun hay que temor, porque no siem- pre inspira el Señor, sino nuestro propio dictamen y errado juicio ó el enemigo que calienta el celo para que sea indiscreto. A.semejantes pensamientos tuyos é inspi- raciones equivocas, nunca aprobaré que dés oídos*ni obres según ellos, mi Fr. Diego, porque ¿no es llamado para que anuncie la palabra de Dios como ella est ¿Qué filos le puede dar la invención, la exajeración y cuan- tos tropos y figuras le quiera vestir la humana elocuen- cia? Dáselos el que la anuncia con candor, con sencillez, con reverencia, con humilde conocimiento de que no es dig- no de pronunciarla, y con pavoroso respeto de la terrible sentencia: peccatori dixit Deus: ¿quare tu enarras, etcétera? (1). Quien así prevenido y dejado todo al espí- rilu que le agita, sin perder de vista la sola glora de Dios en el ministerio, sí allí, allí mismo, cuando lo ejer- cita, prorrumpe en alguna expresión terrible ó fausta, amenazando, prometiendo, mandando, suplicando, pre- viniendo lo que será, manifestando lo que es, no la con- tenga; pero tampoco la exprese, cuando antes se le pro- ponga que la diga, sin primero examinar muy seria- mente á los piés de Jesucristo ó de quien esté en su (1D) Psl 49,16
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz