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166 con grito de jubilo y entusiasmo: La Virgen de Lourdes, la Virgen Inmaculada es nuestra Reina, coronemosla con corona de estrellas, y él cielo sea su corte, su trono nuestro corazon. El venerable Pontifice, el Papa de la Inmaculada lloraba de gozo al saber tan consoladoras manifestaciones de amor 4 Maria, de tan gloriosos triumfos de la fe cristiana, de tantas nuestras de la misericordia de Madre del Salvador. Y como prenda de su amor y agradecimiento 4 la Virgen de Lourdes, Pio IX «iba todos los dias a visitar su humilde Gruta, construida en los jardines del Vaticano; se conceptuaba feliz al recibir el agua de la fuente milagrosa, que él mismo enviaba 4 los enfermos; elevaba la iglesia de Maria en F Lourdes 4 la dignidad de Basilica; la manda consagrar en su nom- Bi. bre, y colocar su retrato en el frontispicio, y. por fin ordena a su : Representante en Francia que con toda la pompa posible corone en su nombre la estatua de la Basilica y ponga 4 su piés la palma y corona de oro, signos de triumfo. i Era el dia 2 de Julio de 1876, dia glorioso entre los. mas glo- riosos de la historia ilustre de la Gruta de Lourdes. Mas de treinta Obispos, varios Arzobispos, un Cardenal y el Nuncio Apostdlico de Su Santidad acompafiados de tres mil sacerdotes y mds de cien mil fieles se juntaron aquel dia memorable ante la Basilica de la Inma- culada Concepcién para consagrar solemnemente el nuevo templo de Maria y coronar su efigie veneranda. En aquel dia con la solem- nidad requerida por la liturgia catdélica y entre la aglomeracién de aquella multitud de peregrinos, de fieles y de devotos su Eminencia el Cardenal Arzobispo de Paris Mgr. Guibert consagr6 aquel recinto santificado por tantas muestras de la bondad de la Reina del cielo. Los demas Sres. Arzobispos consagraron los altares secundarios. Jamas se habia vistos tanto entusiasmo, tanta devocidn y tanta fe exteriorizada por el mundo cristiano, como se manifesté aquel dia en medio de portentos del cielo y de cantos de gloria de la tierra. Entonces como en tiempo de Salomén bien podian los ungidos del Sefior exlamar como aquel Rey glorioso el dia que consagro el tem. plo de Jerusalén: A todo aquel que orare en este lugar, escuchale,. Sefior, desde tu morada y muéstratele propicio. Tu oirds desde el cielo las suplicas de tu pueblo, y perdonaras 4 tu pueblo aunque pecador. Experimenten tu socorro y proteccién, oh Sefior Dios, tus sacerdotes, y gocen los santos con alegria tus beneficios. (Paral. 6.) Calas Saree Y los sacerdotes no podian entrar dentro del templo del Sefior; por- que la majestad del Sefior habia llenado su templo; y el pueblo repi- tia como los hijos de Israel, postrado su rostro en tierra: Porque es ane se tt bueno, y por que es eterna su misericordia. ‘ El dia siguiente, 3 de Julio, debia ser el mds glorioso en las ; paginas de la Historia de Ntra. Sra. de Lourdes. La multitud que asistié 4 la solemnidad del dia anterior fué considerablemente aumentada con nuevos peregrinos. Alli estaban representadas todas las didcesis de Francia con lucidas comisiones de fieles, alli gentes de todas Jas naciones catdlicas de Europa, alli en fraterna unidén Sax BF ETC E AA AE RENTS IS SE Sei a

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