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DE TERCIARIOS PRANCISCANOS 595 AbOCUCION DE &U SANTIDAD a los Congresistas Terciarios oe > CO 4 eee Su Santidad el Papa Benedicto XV dirigié una hermosa alocuci6n a los Ter- ciarios de San Francisco, que después de celebrado el Congreso Internacional de Roma en el mismo mes de Septiembre de 1921, fueron admitidos en audien- cia especial por el Papa Terciario. Siendo esta alocucién uno de los mas _expresivos documentos Pontificios en favor de la Orden Tercera de San Francisco y constituyendo una expresa aprobaci6én y un aplauso a favor de los Congresos Regionales, nos parece muy oportuno archivarlo en la Crénica de nuestro Congreso de Pamplona: <Con el nombre de hijos saluda generalmente el Papa a los fieles reuni- dos en su presencia; mas Nos preferimos saludar hoy a los presentes con el nombre de hermanos. No renunciaremos, es verdad, a nutrir sentimientos de paterna benevo- lencia hacia los que en este momento forman Nuestra corona; pero ellos pro- claman tener por Padre a San Francisco. Francisco de Asis es también pa- dre nuestro dulcisimo; los hijos de un mismo Padre son hermanos. jSalud, pues, salud, amadisimos hermanos en San Francisco! El saludo que acabamos de proferir parece destinado a imprimir a las observaciones, que acaso Nos sugiera la hora presente, un cardcter tanto mas espontaneo y familiar. cuanto mejor excluye el autoritario, implicito siem- pre en toda relacién entre padre e hijos. Séanos dado por tanto exponer con la franqueza de hermano las razones por las que Nos alegramos. con los nu- merosos Terciarios Franciscanos que, de todas las regiones de Italia y de to- dos los paises del extranjero, se han congregado en Roma para tomar parte en el Congreso Internacional, destinado a conmemorar el séptimo centenario de la fundacién de la Tercera Orden secular de San Francisco. Si a esta solemne asamblea no hubieran precedido miitiples reuniones regionales y diocesanas de franciscanos, Nos habriamos temido que el Con- greso Internacional de Roma pudiera carecer de utilidad practica; acaso es- perariamos en vano que simples flores académicas pudieran cambiarse en duraderos frutos de perfeccionamiento individual y social. Mas vosotros, her- manos, habéis traido a Roma el resultado de los estudios ya hechos en vues- tras asambleas; habéis traido el conjunto de los votos y propdésitos ya expre- sados por las familias de Terciarios de todo el mundo franciscano. ¢Y por- qué no decir que a Roma os ha guiado el deseo de obtener autorizada san- Di ced naeieteinen Damage ege ee ae as eect ae nrc

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