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594 CONGRESO REGIONAL ta. taculo de la violencia y de la ciencia materialista. Haced a Dios el sacrificio de vuestros odios, de vuestros egoismos y de vuestro orgullo: amaos, libres como aquellos de quienes Jesucristo dijo: «Bienaventurados los pobres de espiritu; libres y con la firmeza de aquellos a quienes Jesucristo llama biena- venturados, «porque son limpios de corazén». Despreciad valerosamente el respeto humano; revestios de heroismo cristiano ante esta sociedad que en- vejece, renovdndoos espiritualmente a vosotros mismos, esto es, revistién- doos de la humildad divina de Jesucristo. Quien supo transformarse en un hombre, en quien parece haber reproducido por modo admirable una belleza moral que resplandece al presente con igual esplendor y gloria, que hace ahora siete siglos. Este hombre fué Francisco de Asis, con su profundisima humildad, Ilena de encantos, como sagrada y sonriente primavera de los tiem- pos modernos. : El amor cristiano no es negativo, antes bien soberanamente afirmativo de la providencia, de la vida civi!, de la familia, de la sociedad, del municipio, de la patria y de la nacién, y juntamente la afirmacién de la cristiana liber- tad y de estricta justicia; libertad en su principio y esencialmente interior, libertad del yugo de los indignos y de la esclavitud del pecado, y justicia sobre todo en las relaciones con Dios. Ahora, pues. ¢qué derecho podriamos invocar, si fuésemos injustos con nuestro Padre y Duefio? Unién es esta de puro amor, que con la unidad de la fe podemos encon- trar nosotros facilmente en el amoroso seno dela santa Iglesia, apOstdlica, romana: union, no ensefiada por los protocolos diplomaticos, sino mds bien infundida en nuestros corazones por el Espiritu de Dios, que nosotros, Ter- ciarios Franciscanos, de todo el mundo, confesamos de nuevo aqui, en la ciu- dad de los Martires y del Papa. Tenemos hambre y sed de justicia. Queremos hacernos dignos del Per- dén de Dios, perdonando también nosotros: queremos daros el dsculo de la paz, y recitar con libertad de espiritu: «Padre nuestro que estas en los Cie- los». No os perturbe lo encarnizado de las luchas fratricidas; que os aliente la esperanza en el reino de Dios. A vosotros todos, hermanos, en el ‘nombre del Pobrecillo de Asis, Pax et bonum, la paz y el bien. Los TERCIARIOS FRANCISCANOS REUNIDOS EN CONGRESO INTERNACIONAL. Roma 18 de Septiembre de 1921.

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