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DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 591 por eso la enorme concurrencia a todas las sesiones; por eso, finalmente, el éxito mas rotundo, como dijo el Excmo. Sr. Obispo de Jaca. Nuestros Terciarios demostraron que sus deseos eran sinceros; pues su- pieron traducirlos en vivas realidades. El Congreso de Pamplona se caracterizé por la mayor espontaneidad. No hubo menester, para interesar a nuestros Terciarios, formar Juntas Organizadoras con titulos honorificos de marqueses, duques, condes, y mu- cho menos traer figuras decorativas de regia estirpe. Dos frailes de los mas oscuros de la Provincia Capuchina de Navarra-Cantabria, dos sefiores Sa- cerdotes Terciarios enemigos acérrimos de toda exhibicién, y dos sefiores se- glares cuyo mayor timbre de gloria es ser devotos admiradores e hijos del Pobrecillo de Asis, fueron el instrumento de que Dios se valié para operar la gran maravilla del Congreso Terciario de Pamplona. Siempre recordaremos con delectacién los dias 22, 23, 24 y 25 de Sep- tiembre, en que a todas horas estaba repleta de Terciarios la iglesia de San Saturnino. En los actos del culto religioso diriase que toda la ciudad se hallaba den- tro del templo. A la hora de los discursos la ansiedad y la expectacién era enorme. Los Terciarios que, por vivir en pueblos inaccesibles no habian teni- do ocasién de oir sino a los Capuchinos, deseaban saber qué decian y qué pensaban sobre la Orden Tercera los sabios Prelados y los prestigiosos se- glares a quienes veian subir a [a tribuna ostentando el habito de la Orden Tercera sin reparar en respetos humanos. Pero lo que a todos causé admira- cién fué la extraordinaria concurrencia a las horas en que se discutian las Me- morias. Esta clase de sesiones las hemos visto casi desiertas y desanimadas en otros Congresos, aun en los celebrados en la capital de Espafia. Pero nuestros Terciarios querian hacerse solidarios de lo que en Pamplona se acordara, querian intervenir en las discusiones de problemas tanto mas capi- tales cuanto mas afectan al alma, al verdadero progreso: la paz, el espiritu de fraternidad, la propia perfeccién, los medios de aprovechamiento espiri- tual, remedio a los peligros que amenazan la moralidad, la sumisi6n a la Igle- sia, el celo misional, etc. Y querian refrendar y sancionar con su aprobacién las conclusiones que se adoptaran. Y édénde se ha tributado a San Francisco homenaje tan solemne como el de la tarde del 25? Personas nada sospechosas de parcialidad han afirmado repetidas veces que la procesién de Pamplona era digna de compararse con la solemne procesién que recorrié las calles de Madrid el tiltimo dia del Con- greso Eucaristico Internacional. Y no sera el autor de esta Cronica quien se sonria ante esa afirmacion como ante una hipérbole. Porque en Espafia—aparte del fasto externo con que en Madrid se suelen revestir actos de esta indole—no hubo durante el afio 1921 manifestacién religiosa tan concurrida ni mejor organizada. Nos felicitamos con orgullo de que en medio de tanta variedad de actos, en que tomaban parte tan ingentes muchegumbres, no hubo que lamentar ni el mas leve incidente desagradable. Lo cual fué debido ala unidad de aspira- ciones, a la unidad de medios, a la buena voluntad de todos. BENT be et

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