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. DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 589 _ muy bien merecidos el Serafin de Asis. que por querer ser el mas humilde _ de los hombres, lleg6 a ser el mas grande de los Santos...» E «El acto del Domingo—decia el periéddico «La Tradicién Navarra» alu- _ diendo a la procesién—fué un acto altamente significativo para este pais, - que no sdlo expresé su amor a la Orden Tercera y su devocién a San Fran- cisco, sino que dié muestra de adhesién ala Santa Sede, queen su re- ciente Enciclica, exhortaba a celebrar conla mayor solemnidad posible el séptimo Centenario de la fundacién de la mencionada Orden secular...» Be GH yom ON Sar a Un dato muy elocuente. En las puertas del templo. -— La bendicién Papal. El Te Deum. Merced a las instrucciones dadas por D. Manuel Ochoa de Olza, miem- bro de la Junta Organizadora, la procesién iba desarrollandose con orden ad- i __ mirable y con una precisién matematica. Perfecta cohesion en todas las filas; paso siempre igual y respetuosamente mesurado en todo momento; espacio proporcionado y equidistante entre los estandartes lo mismo que entre las _ imagenes; cdnticos que se sucedian con breves intermitencias de descanso, etc. Fué todo ello un alarde de organizacién detallista que mucho honra al prestigioso y joven caballero Sr. Ochoa, y a los Terciarios y religiosos que le sirvieron de auxiliares. | Asi avanzaba la procesi6én, cifiendo a la ciudad con el albo cordon fran- ciscano y haciendo correr por sus calles un rio desbordante de paz y de fra- ternidad. La imagen de San Francisco en actitud extatica, oprimiendo sobre el pecho una pobre cruz, los ojos clavados en el cielo como rehusando las ala- banzas y los himnos que entonaban las muchedumbres en su honra, parecia | repetir aquellas palabras que la Iglesia pone en labios del Serdfico Padre: «Absit mihi gloriari nisi incruce Domini N. J. Christi.» Al llegar la carroza y la presidencia al centro de la calle Mayor, cuando aun nos separaban del templo doscientos metros, quedando por entrar en la iglesia mas de la tercera parte de los hombres, detiénese la procesién sti- bitamente; y avisan que ya no cabia mas gente en las amplias naves de la Parroquia y de la Virgen del Camino. En el templo no habia ni un solo banco, ni una sola silla,"que habian sido retirados antes de mediodia. Y sin embargo no cabia ya un alfiler, segtin pu- dimos comprobarlo en aquel mismo instante. Este es un dato que habla muy elocuentemente en favor del Congreso, | exclamaban todos. | En vista de aquel conflicto, los sefiores Obispos dispusieron que la ca- rroza y la presidencia avanzaran por el centro de la precesién hasta llegar al at ss Wea Se atrio. | Ambos Rmos. Prelados subieron a la escalinata y desde la grada mas al- ta dieron su bendicién solemnemente a la muchedumbre que se habia apifia- do ya cerca de ellos. Los dos Rmos. Prelados y las distintas personalidades que formaban la ee Retna eae iss Heme EN tAN
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