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CONGRESO REGIONAL Santo Tomas de Aquino, Inocencio Ill y tantos otros, bien puede afirmarse que la causa principal de la portentosa transformacién operada en el mundo fué San Francisco, su idealismo, su caridad, su espfritu de sacrificio, la escuela por él fundada, sus Ordenes, henchidas del mismo altisimo espiritu evangélico de su Fundador insigne. Asf esta reconocido go tan sélo por los devotos y panegiris- tas del Patriarca de Asfs, sino también—a la luz de la mas imparcial critica his- torica—por casi todos los escrifores que historiaron la Civilizaci6én europea in- cluso desde los campos protestanies. La historia se repite.—Cémo ha de salvarse el mundo. No seria dificil a un espiritu observador descubrir numerosas semejanzas _ entre la situaciOn actual del mundo y la en que se descomponia ésfe cuando la Providencia amorosisima de Dios suscit6 al Patriarca-Serafin. Hoy como en- tonces preside un desenfreno libidinoso las costumbres de los pueblos. Reina en los entendimientos la anarquia, y la sensualidad en los corazones. Se hace pasar la obediencia como torpe claudicacion de la _dignidad y la libertad huma- nas, al par que toda rebeldia es estimadd como el ejercicio de un derecho santo. Resucftanse viejos errores, predfcanse muchos nuevos, y ala larga todos se re- ducen a un gigantesco error monstruoso, de todos comprensivo, que en Reli- gidn se llama Modernismo, en Historia Fatalidad, en Cosmologia Fuerza y Evo- luci6n, en Moral y Derecho culto del placer, en Politica bolchevismo y en todos los 6rdenes Naturalismo absoluto, exclusivo, tinico, llevado a las mas espanto- sas y groseras consecuencias... En realidad cuantos males padece actualmente el mundo se reducen a éstfe: haber vuelto la espalda a Cristo, repudiandole con un desdén suicida. Sus lo- curas, jas de este mundo cuya crisis universal pone espanto en los corazones mas ecudnimes, en esta suprema locura se condensan: en creer que se pueda suprimir al mundo venidero como se suprime a una nacién en la tierra, y que se pueda destronar a Dios con la facilidad con que se destrona a un rey de acd abajo mas 0 menos merecedor por su conducta de tamafia desventura. A idénticos males, idénticos remedios. Para los que padece la sociedad mo- derna yo no conozco otra medicina que la que aplicé San Francisco a la socie- dad de su tiempo: El sobrenaturalismo; la vida sobrenatural; el Evangelio de Cristo predicado, creido, acatado y puesto por obra; la transfusién al corazon social y a los corazones individuales de las virtudes que practic6 e inculcé cons- tantemente el Divino Salvador de las almas y las naciones. (Ap/ausos) Me parece que en estas horas tragicas todos creen como yo; vosotros, se- fiores, sin género de duda; pero ademas de vosotros y de mi y de cuantos cris- tianos por la misericordia del Sefior tenemos formada una concepcién sobrena- turalista de la vida y de la sociedad y de la Historia, entiendo que otros muchos lo creen también, siquier no tengan el valor de confesarlo. A creerlo ha de for- zarles su amargo escepticismo de Ios humanos recursos, en vista del resonante fracaso que acaban de tener, mieniras se desangraba medio mundo, sistemas politicos, clases de regfmenes, artes diplomdaticas, esencias liberales y tantas otras zarandajas, que son ya apenas oprobioso sudario a una Civilizacién des- trozada cuando mas alardeaba de pujanza de vida y de progreso y cuando mas se sentia enorgullecida estapidamente de su ateismo.

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