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578 CONGRESO REGIONAL - con pié firme las profundidades de la teologia mistica y bordea sin peligro los limites en que lo finito y mortal se toca con lo infinito y divino; el au- ditorio, asombrado, conmovido, deslumbrado y fascinado, no supo contener- se; y sin darse cuenta de que se hallaba en el mas respetable templo de la ciudad, prorrumpié inconscientemente en voces de /muy bien!, interrumpién- dole después muchas veces con los mas espentdneos aplausos. jCudnto sentimos no haber tomado taquigrdaficamente el discurso! Des- pués de algunos meses, al tratar de redactar esta CRONICA, suplicamos al ilustre orador se dignara prestarnos sus cuartillas, creyendo que las tenia es- critas y jcudl no fué nuestra desilusién cuando nos contesté que, sile daba- mos un resumen de lo que él habia dicho, podria reconstruir su discurso! éQuién, que no sea el sefior Obispo de Jaca, es capaz de hacer un resumen de aquellas sublimidades? Revolvimos los recortes de periddicos de los dias del Congreso y _halla- mos en &/ Pensamiento Navarro ocho lineas, nada mds que ocho lineas que daban una idea muy general y vaga de aquella pieza oratoria. Otros pe- riddicos ni a eso se atrevieron; concretdronse a hacer elogios del #lustre Prelado. Copiamos aquellas lineas, y a vista de ellas el sefior Obispo trazé en una majfiana el siguiente extracto de su discurso: Extracto del discurso del Excmo. Sr. Obispo de Jaca Excmos. Sres. y Hermanos mios en Jesucristo. Tema del discurso Verdadero e fntimo gozo experimento en aportar la modestisima coopera- cién de mi palabra a este Congreso Regional de Terciarios Franciscanos. Con- greso memorable y solemnisimo, que constituye nuevo y magnifico florén de la piedad navarra y que aparece a mis ojos a manera de un bello alarde de aquella invicta fé que en este pueblo de eleccién defendieron espadas como la de Carlo- magno, testimoniaron reyes insignes como D. Ifigo Jimenez y D. Sancho el Mayor, acreditaron santos como Javier, publicaron en piedra innumerables mo- numentos espléndidos, y conservaron y conservan hasta el dia cuantos—hijos de esta tierra sagrada—no la negaron jamas, probando su filiaci6n con el sello inconfundible de la bizarria y las creencias. No mas lamentaré sino que mi verbo torpe proyecte sombras sobre la gran- diosidad de este Congreso y sobre la ingente figura del hombre extraordinario Patriarca y Serafin y gloria excelsa de la especie humana, para quien son al presente vuestros entusiasmos-y homenajes,

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