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DE TERCIARIOS FRANCISCANOS cuidar y dirigir con profundo carifio la pequefia grey de San Francisco en el convento de las Capuchinas de Toledo. ‘ El Sr. Obispo de Jaca es Terciario; pero Terciario de los mas tierna- mente enamorados de San Francisco. Los Capuchinos lo contamos como nuestro, dulcemente obligados por las repetidas muestras de predileccidn que de él tenemos recibidas. _ Por eso no nos engafiamos, cuando, en visperas de nuestro Congreso de Pamplona, creimos que no sabria sustraerse a los deseos de los pobres Hijos de San Francisco, que solicitabamos su episcopal bendicién y su valio- so concurso. La Junta Organizadora del Congreso, la Orden Capuchina y todos los Terciarios desean que conste aqui su mas profundo agradecimiento a tan bon- dadoso Prelado. SU DISCURSO. Todos lo esperaban con impaciancia. Atin no habiamos tenido el gusto de oirle en Navarra. Y muchos de los alli presentes aun no habjan leido nin- guno de sus discursos, que constituyen los mejores monumentos de la orato- ria sagrada espafiola. Al aparecer en el ptilpito el coloso de la e'ocuencia, todos clavaron en él los ojos, conteniendo la respiracién. En sus primeras frases declaré que se hallaba gratamente sorprendido ante el espectdculo de devocién y de entusiasmo tan espontdneos que ofre- cia la Catedral, albergue de diez mil corazones reunidos en torno de San Francisco. Mas dirigido el saludo cortés de presentacién, el ilustre orador se trans- forma; su frente aparece aureolada por el genio; su rostro, irisado como por ' fulgores de una visién sublime; sus ademanes son variada sucesi6n de actitu- des copiadas a las esculturas alarde del arte. Cada frase suya es un manantial de pensamientos profundos; y cada pensamiento es un manantial de viva luz. Cada uno de sus parrafos es un huracdn prefiado de flores, arrancadas de los jardines de la Estética, para amontonarlas a los pies del Enamorado de Cristo. Su discurso, es lluvia de estrellas, cascada impetuosa de piedras precio- sas que va arrojando ante el gran Serafin de Asis. «Recoged, dijo El Terciario Franciscano, aludiendo a éste magnifico discurso, recoged lo mas bellamente literario, los pensamientos mas _profun- dos, las ideas mds ingeniosas, lo mas hermoso que se haya dicho sobre San Francisco, y aun no llegareis al discurso del sefior Obispo de Jaca. En él no falté uncién, ternura, sentimientos delicadisimos, valentia, nadaen fin de lo que constituye el mérito de un orador perfecto y de una elocuencia modelo. » Cuando describié con sentida frase y con delicadeza y ternura inimita- bles, los desposorios de San Francisco con la dama Pobreza; y sobre todo cuando aplicé al Santo, agigantando por momentos su figura. aquella serie de epitetos (que yo llamaria revelaciones) atrevida valentia del que sondea canines i A

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