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DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 575 EI! discurso del P. Elizondo causé profunda impresién. Al verlo con su habito humilde y pobre, su rostro seco y palido, en aquel piilpito medio-eval, creeriase ver a San Francisco de Asis levantando su voz contra los vicios de su tiempo o apostrofando ardientemente a las masas Terciarias, que le se- guian huyendo del incendio de pasiones y corrupcién que les cercaban. Eee SESION DE CLAUSURA . A las dos de la tarde principiaron a oirse nuevamente los ecos potentes y majestuosos de la gran campana dela Catedral, que formando con otras alegre concierto de variadas notas, anunciaba incansable la triunfal apoteo- sis que se preparaba al Serafico Pobrecillo de Asis. Las tres calles que afluyen a nuestro mayor templo, convirtiéronse du- rante una hora en rios de gente que se dirigian hacia las anchurosas naves, para convertirlas en océano de corazones franciscanos y en océano de entu- siasmo serafico. Con miras a la organizacién de la procesién y al mantenimiento del or- den mas perfecto, habian sido cerradas todas las puertas del magnifico tem- plo. Pero a las dos dela tarde se abrié la puerta central de la fachada. En ella se situaron dos sefiores Sacerdotes y dos Religiosos, los cuales, en cum- plimiento de las 6rdenes recibidas de la Junta Organizadora, colocaban a los hombres en la nave derecha, y a las sefioras en la nave izquierda. Ya no eran sdlo los seis mil quinientos congresistas. Millares de admi- radores de San Francisco sumabanse a los Terciarios e invadian las inmen- sas naves de la Catedral. Poco antes de las tres, llegaron las autoridades y las Comisiones que fueron acompafiadas y acomodadas en sus correspondientes sitiales por los sefiores Canénigos D. Nestor Zubeldia y D. Alejo Eleta. El espectdculo era imponente. A juicio de los mds acostumbrados a calcular muchedumbres, pasaban de diez mil jas personas de todas las clases _ sociales que, de pie, en silencio, con admirable compostura, esperaban dis- poniéndose a tomar parte en el magnifico epilogo dei Congreso Terciario. Los sefiores canénigos manifestaron su estupor, declarando que jamds habian presenciado tan numeroso concurso en su anchuroso templo. _ Enel coro presidian los Excmos. Sres. Obispos de Pamplona, Jaca y Citarizo. El Iitmo. Cabildo Catedral en pleno. El Muy Iltre. Sr. Prior de la Real Colegiata de Roncesvalles. Muy Rdo. R. Provincial de Capuchinos de Navarra-Cantabria. Rmo. P. Andrés Ocerin-Jaéuregui. Comisién del Seminario Conciliar, Sefiores Pérrocos de Pamplona. Comisiones de las Comunidades

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