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seen ened aseseeatecrnanansnsnensanestesenseosnpenmeemaneaeererereeenorceeeeensreeee ae a 558 CONGRESO REGIONAL graficos que terminardn en el genio de un Terciario Franciscano,de Colén, pa- — ra producir la revelacién.del mundo nuevo. Asf{, sefiores, debido a Francisco se renueva todo en la sociedad: Se res- taura la ciencia, el arte, el derecho, la politica. Todo entraen el perfodo de su grandeza. Y qué mucho que suceda esto si se renueva de tal modo la voluntad humana que asciende siempre por el camino de la perfeccién espiritual y de la santidad? 4Cudndo esa voluntad ha sido mas poderosa para el bien y ha esta- do més firme para el sacrificio? San Francisco de Asis esté en la sociedad, no pasa por ella al igual que un metéoro que cruzara ‘los espacios siderales. El vi- ve siempre. Porque lleva en su coraz6n la palabra viva; de Jesucristo, el Evan- gelio eterno de la verdad. Por eso la vida franciscana no cesa de dar fruto. Desde los primeros marti- res de la Orden en Marruecos hasta los que no hace mucho, fueron puestos en los altares, los Beatos Agatangelo y Casiano; desde San Antonio y San Juan Capistrano y San Bernardino, hasta San Fidel de Sigmaringa y San Lorenzo de Brindis y el Beato Diego de Cadiz. Y es que el manantial de vida perfecta que se descubre en el seno del corazén de San Francisco es copiosisimo, no se agota nunca, y es en cierta manera infinito porque infinito, es el poder de Jesu- cristo que lo produce. El cuerpo esté regenerado, el alma siente ya la nueva corriente de savia que la eleva y dignifica. Ahora falta la reivindicacién de la naturaleza. Es nece- sario que la naturaleza se entregue porque es nuestra; es preciso que vuelva a someterse al hombre porque el hombre es su rey; es indispensable que aquel eslabén roto por el pecado lo soldela gracia de Dios y quede unido éste al mundo inferior por medio del hombre. ¢Cuanto no se ha trabajado, sefiores, porla restauracién de este imperio del hombre sobre la naturaieza?... Y se ha llamado a la fuerza para domar la fuerza y se ha llamado a la ciencia para sujetar al libre albedrio humano toda la inmensa variedad de maravillas que encierra la creacién. Lejos de mi la critica dc tan nobles y levantados esfuerzos. Aqui estan mis manos para romper en aplausos interminables a los hombres trabajadores que no cejan en el empefio de dominar el mundo material. Pero la naturaleza cede con demasiada lentitud sus secretos, sus leyes, sus energias. 4Sabeis vosotros por qué?... Porque ha dejado de ser nuestra sierva. Me he equivocado, sefiores. Queria decir que ha dejado de ser nuestra hermana. Si, también ella procede de Dios, como noso- fros. Todos los seres del universo son hermanos nuestros porque reconocen, como Padre, a su Creador. Y esa docilidad pasmosa con que obedecen la voluntad soberana del Su- premo Artifice es la que produce la armonia general del mundo que llega a nues- tra alma como un eco sugestivo del gran cantico de la naturaleza. No ha habido sabio ni poeta de los que han profundizado en el misterio de las cosas que pue- da equipararse a Francisco de Asis. El es el que realmente ha comprendido el secreto. Y la raz6n de este conocimiento esté en que primero Francisco se ha elevado hasta el Autor de la naturaleza, ha sentido con fuerza a Dios, le ha ama- do, se ha comunicado con Ex, quedando asf como deificado. Después _ ha visto la obra de Dios y la ha comprendido, adivinando en el seno de esa inmensa va’ riedad de criaturas la idea mds primorosa y exquisita que pueda caber en una inteligencia: La frafernidad universal. No hay un concepto mas alto del mundo que éste. Todos los seres son los amigos, los intimos, los hermanos de Fran- cisco. El hermano sol, la hermana agua, las hermanas aves, el hermano lobo... Y canta con una exultacién jubilosa de su alma a todas las criaturas que por

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