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550° CONGRESO REGIONAL presentadas las almas de los adoradores en las palomas que rodean la custo- : dia: aprended en la blancura de su plumaje la pureza de los afectos, en la caren- cia de hiel la unién y amor fraternos, y en el apego al palomar ya su_ nido, el recurso constante al Sagrario. Pero todo esto lo conseguireis con creces, si vuestro coraz6n arde en amor de Dios; por eso, os diré para terminar, lo que decfa a sus feligreses el santo Cura de Ars. Subié al piulpito cierto dia, después de empaparse en la meditecién de las bondades del Sefior, y, dirigiendo una amorosa mirada al sagrario, y otra de mucha ternura a sus parroquianos, les dijo estas palabras: <jHijos mfos, amad a Jesis! amadle mucho! jes tan bueno!» Repitié tres veces las mismas palabras y la emoci6n le impidié continuar. Pues yo también, aunque con lamentable tibieza, os digo a vosotros eso mismo. jQueridos adoradores! jamados terciarios! estimadisimos hermanos todos ja- mad a Jestis! jjamadle mucho!! jes tan bueno, tan afable, tan amante, fan suave, tan dulce, tan benigno..! jnos ha hecho tantas mercedes y beneficios! ¢4De quién sino de El, hemos recibido cuanto tenemos? jSi! jSoberano Sefior Sacramenta- do! tenemos la obligacién y el placer de confesar que Vos sois el camino, la verdad y la vida; que sin Vos se cae en los mas groseros errores, que sin Vos se halla uno envuelto en sombras de muerte! Tenemos el deber y la dulce satis- facién de reconocer que de Vos hemos recibido la existencia, que Vos nos la conservais, y que Vos nos habéis justificado y llenado de favores; pero toda- via, Jesis mio, nos atrevemos a pediros, en virtud de vuestra misericordia sin Ifmites, otros dos nuevos beneficios. {Vos, Sefior, sois el Dios de los ejércitos! en vuestras manos esté la victoria, sea cualquiera el ntimero de combatientes y la calidad de las armas; Vos, con tres palabras y una sola mirada, derribasteis en el huerto de Jetsemanf a la soldadesca que queria prenderos: jpues derribad también ahora a los secuaces de Mahoma! conceded Ia victoria a las armas es- pafiolas! pero, sobre todo, haced que dominen con mas plenitud que sobre el territorio, sobre las almas, sobre las voluntades de aquellos infelices, haciéndo- les conocer la admirable luz de la verdad catélica! y la otra merced, que nos atrevemos a pediros es, que nos concedais a todos, pie Jesu Domine, la per- manencia en vuestro amor, la perseverancia en vuestra amistad para conseguir de esa manera la felicidad eterna, que a todos os deseo con los mas ardientes votos, Amen. SRA oe Cer cic bia tae ateleieacaae
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