BCCPAM000522-3-10000000000000
548 CONGRESO REGIONAL aa Penne y plegarias quese recifan, sf que también los labios que los for- muian. Otra propiedad singularfsima de la palomaes que no tiene hiel, que carece de ese humor amarillento y amarguisimo que se encuentra en los demas vivientes, en cuya caracterfstica se halla bellamente dibujada la uni6n, la dulzura, la cari- dad fraterna que el adorador debe cultivar con todos los hombres. Si algin precepto existe clara y terminantemente consignado en el Evangelio para que el hombre en manera alguna eluda su cumplimiento, es la caridad que debemos fener con nuestros semejantes. No parece sino que Dios temfa que, intimandolo s6lo una vez, los hombres se fijaran menos de lo necesario, o lo dejaran de ofr la Gnica vez que se les dijese, por alguna distracci6én o inadvertencia, por- que la verdad es que repite tres veces la necesidad de este amor en el evangelio de S. Juan. No sélo esto. Como siuna recomendacién tan repetida no fuera bastante para declarar la importancia de esta ley, nos da a entender clarf- simamente que éste es su mandato por antonomasia. Decidme sino, hermanos mfos. Cuando un hombre afirma de un individuo en particular que es su amigo équiere decir por ventura que no tiene mds amigos que aquél? No: porque muy bien se compadece esa afirmaci6n con la coexistencia de muchos amigos. Aho- ra pues; el amor, que debe reinar entre los hombres, recibe por boca de Jestis el nombre de mandato del Sefior. ZQué significa esto? 4Por ventura que Jesu- cristo no ha impuesto otros mandatos que el que ordena al hombre amar a su prdojimo? Bien se ve que no puede significar tal cosa, porque todos tenemos noticia de los diversos mandamientos de la ley de Dios; por donde aparece que llamar mandato del Sefior a la prescripcién que se nos hace de amar a nuestros semejantes, es dar a entender que tal mandamiento es el predilecto, el especial, el mandato por antonomasia del Sefior. Pero no se crea que es suficiente cual- quiera clase de amor para cumplir este precepto del Sefior, pues harto se echa de ver que un mandafo tan singular s6lo podra llenarse con un amor que sea también singular. No basta hermanos mios, que se ame al prdjimo con amor comin, con amor de patriotismo, de negocios, de asuntos, 0 de cosa similar; no basta que se le ame con amor natural, fundado en razones de sangre y de afinidad; no basta tampoco que se le ame con amor virtuoso, que radica en al- guna prerrogativa de virtud que admiramos en él; sino que se requiere que le amemos con amor puro, con amor basado en motivo sobrenatural, porque Dios quiere que le amemos por cumplir su santisima voluntad, y por esta raz6n dijo a sus discfpulos que se amasen los unos a los otros, sicut dilexi vos, como El los amé, es decir, con un afecto santo y sobrehumano. Y si a todos se precep- tia tan rotunda y vigorosamente la caridad fraterna, atin mas de lleno, si cabe, os toca a dosotros, dilectisimos adoradores, porque cabalmente este venerable sacramento en su factura, por decirlo asf, lo esta reclamando sin cesar; pues, como observa S. Agustin, la materia de este sacramento, el pan, se confeccio- na con muchos granos de trigo que, mezclados entre si, forman una masa, y el vino es la resultante de muchos granos deuva, para que aprendan los hom- bres la unién, la compenetracién, la fusi6n delos corazones mediante el amor miutuo. Merece también nuestra atencién otra propiedad muy peculiar de la paloma, y es su vuelo potente y vertiginoso en direccién a su palomar, a su nido, si por cualquiera causa se ve alejada de él; y esto lo verifica siempre y sin error, aun cuando sea transportada a muy apartados paises, pues cabalmente en esta sin- gularidad se funda el empleo de las palomas mensajeras, que tan importante papel desempefian en casos de urgencia y de necesidad; pero, sobre todo, al ees Ue OP
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz