BCCPAM000522-3-10000000000000
DE TERCIARIOS PRANCISCANOS ° 541 re, Mons. Lyonnet, obispo de Valence, el Cardenal Bonald, Mons. Dupanloup, Mons. de Segur, y los mas célebres personajes de la ciencia, de la magistratu- ra, de la milicia. de las artes venian a pedirle consejo. Sabido es lo que este gran Pérroco dijo sobre la eficacia santificadora de la Orden Tercera franciscana. Nadie como él que la dedicé especial cuidado, pudo experimentar que dicha Orden esta llamada a resucitar los fervores de los tiempos apostdélicos. : El Beato Juan Bautista Vianney, como San Ivo, como San Carlos Borro- meo y como tantos otros, son una demostracién de que la Orden Tercera es un seguro asilo para la virtud del Sacerdote. Movimiento Sacerdotal hacia la Orden Tercera de San Francisco. Desde la aparicién de la Enciclica Auspicafo en 1882, ndétase en las nacio- nes extranjeras, mds que en Espajia, un movimiento general del Clero hacia la O. T. de San Francisco. En Roma, mas de un centenar de Sacerdote congregéronse para formar una Hermandad Sacerdotal, cuyo Director fué primero el Cardenal Vives y luego Mons. de la Chiesa que después fué Benedicto XV. Y a ejemplo de Roma reuniéronse para formar Hermandad los Sacerdotes Terciarios de Milan, cuyo mayor Hermano fué el Cardenal Rati (1). Y lo mismo Hicieron los de las Diécesis de Laussanne y Genéve en Suiza; los de Bélgica; los de Arras; los de Bayona en la que habia 600 Sacerdotes Terciarios y ochenta seminaristas; los de Soisssons, Laon, Parfs y otras. No nos consta si en Espafia hay Hermandades Sacerdotales de Terciarios pero si podriamos citar una larga lista de virtuosos Prelados, como los dos tl- timos que han ocupado la Sede de Toledo, Primada de las Espafias. Virtudes del Sacerdote Terciario. La Orden Franciscana en cierto modo ha secularizado al clero Regular para regularizar al clero secular, estableciendo entre ambos Cleros el espiritu de per- feccién y una santa Hermandad. jBendita Hermandad! Hijos todos del pobreci- llo de Asis, sienten la atracci6n de sus virtudes: a) de aquella Pobreza, a \a que llamaba su dama despreciada y humilde, viuda desde que su primer Esposo muriera en la cruz, pobreza sin embargo, a/egre, compasiva con los ricos, sin menospreciarlos, con los pobres sin usurparles las necesarias limosnas; fraba- jadora, para evitar la ociosidad y no servir de molesta carga alos bienhecho- res, para dar buen ejemplo y por amor de la humildad; y universal porque to- das las cosas las debfa sellar con su bendito estigma; en la habitacién, vivien- do ya de la hospitalidad de los Sacerdotes y de las almas buenas, ya alojados en leproserias, en el portico de las Iglesias, en las cabafias 0 grutas abandona- das, como Rivo-Torto: b) de aquella Humil/dad, que buscaba y le hacia amar los desprecios, hufa de las alabanzas y le hacfa alegrarse de vivir entre «los miserables, los despreciados, los débiles, los leprosos, los mendigos que ex- tienden su mano al borde del camino»; c) de.aquel esp/ritu de Oracidn en me- dio de un siglo disipado, espiritu de oracién, que recomienda a sus hijos, di- ciéndoles: «Cuando vayais de viaje debeis conduciros cual si en la celda estu- vieseis, porque doquiera vayais llevais con vosotros una celda, donde mora un ermitafio, el alma, para meditar y orar en el Sefior»; espiritu de oracién que for- i) Hoy es el Papa Pio XI. sat lgra.2 ku ao REAP ii a -. SS acetal
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz