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BN Sig, Sate ; he DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 535 solemos su dolor, dolor inmenso sefiores, cuyo reflejo en su dulefsimo rostro llena el alma de indecible amargura y contricién que sacrifiquemos modas, tea- tros, cines, bailes, que le flagelan y coronan de espinas més cruelmente toda- via que lo hicieron los judios, y que nos decidamos a salvar el hogar, la fami- _ lia, a reemplazar con la pureza y la modestia, las pasiones sensuales que hoy matan tantos corazones. Vamos a negarnos? 4Vamos a rehusar la lucha y no engrosar las filas de las que quieren que triunfe un feminismo sano, moral, digno, cristiano, catdéli- co, espafiol? Terciarias del Serafin de Asis que con tanta pena y amor llenaba los valles y las plazas de su grifo tantas veces repetido el Amor no es conocido, el amor no es amado, tampoco hoy se le conoce, 0 si se le conoce se le olvida; tampo- co hoy se le ama, y si se dice amarle, se le ofende gravemente. Acerquémonos, y con esto voy a terminar, a nuestro Santo Padre, recojamos_ su grifo para re- petirlo por doquier, demos a conocer al pueblo, ala sociedad toda, ese Amor, hagamos que el amor sea amado de los obreros, de los desgraciados, de los que se revuelven iracundos, de los que van por el mundo fatigados y abatidos. Agru- pémonos pronto a la bandera de un feminismo catélico que defienda a la mujer, que ampare a la mujer, hagamos que caiga derrotado ese otro feminismo malo, laico, tendencioso, que no arraigara estoy segura, en Espafia, y de este Con- greso salgamos dispuestas a trabajar, uniendo la accién a la oracién, y ganan- do a nuestra causa, que es la de Dios y la de la Iglesia, las almas de nuestras hermanas las obreras, yendo a ellas con espiritu verdaderamente paternal. No olvidemos que la Orden Tercera es una fuerza inmensa. Bien desarro- llada, venceraé a los enemigos de Cristo y dara dias de consuelo y de gloria a su Vicario en la tierra. He dicho. Nuestra Terciaria propagandista fué premiada, a! terminar su discurso, con una nutrida salva de aplausos. Enel coro se canté la «Balada de le Pobreza» de E. Tinel. El direc- tor Sr. Migica, el organista Sr. Irdizoz, los directores de cuerda, las voces todas superdronse a si mismos en la ejecucién de tan magistral obra. La ovacién tributada a los artistas confundiédse con el clamoroso saludo dirigido por la asamblea a otro orador que ocupé la tribuna. Muy Iltre. Sr. D. Florencio Laguardia. Este ilustre Terciario pamplonés ejerce en la actualidad uno de los mas dificiles y elevados cargos de la Diécesis. Ha pasado su vida recogiendo laureles ganados en refiidas lides cientificas. Obtenida en Concurso a Cura- tos una de las principales Parroquias de Navarra, acreditése como Sacerdo- te ejemplar, como Parroco celoso y como director de Accién social En el Cabildo Catedral de Pamplona entré por la regia puerta de una oposicién brillante. Y otro rudo ejercicio cientifico en que luché contra inteli- gencias disciplinadas, fué un nuevo mérito que le elevé al cargo de Peni- tenciario de |a Diécesis.
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