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552 CONGRESO REGIONAL Terciario Cardenal Guisasola, poniéndola luego en manos de las que son _ pro- . fundamente cat6élicas y netamente espafiolas. 2 Ademas, y siento que el tiempo no me permita extenderme mas sobre esto, la acci6n femenina catélica es moralizadora. jQué tiempos; oh, qué tiempos los nuestros, en los cuales, el pudor, la moral, la dignidad femeninas han hufdo por completo! Qué tirania la de la pasi6n de la sensualidad, que de tal manera ‘ciega a las mismas que son creyentes, que se tienen por piadosas, que si se pretendiese que abjurasen de su fé, moririan tal vez antes de renegar su creen- cia, y que sin embargo no quieren ver toda la culpa que cometen, toda la inmun- dicia de la hora actual, toda la degeneracién de la mujer, todo el dafio que co- meten, y cierran los oidos a los gritos de indignacién y de dolor que exhala el Papa, que exhalan los Obispos, que dejan escapar los Sacerdotes y repiten to- dos los que contemplan el espectaculo de una moda, de unas costumbres, de unos bailes, que ha marchitado la flor blanqufsima de la pureza en las almas de las j6venes, y las esta marchitando en las de las nifias pequefias. (Ap/ausos) Cuando en 1912, en esta misma ciudad, hube de fustigar la moda que nos parecia terminarse ya, pedia yo con el entonces. Arcipreste de Huelva, hoy Obispo de Malaga, la cruzada de la media vara. Sefioras y hermanas mfas, hoy serfa necesario que se pidiese la del mefro entero; y no s6lo en las faldas, sino en los escotes, en las mangas, para que esta exposicién de carne, permi- : tidme la expresién, cesase y fuese reemplazada por la modestia y el pudor cris- tianos. (Ap/ausos) Permitidme sin embargo que diga, que tampoco estan los hombres exentos de culpa. Conozco sefioras cuyos maridos son los primeros que las obligan a escotarse, y vemos por las calles maridos y padres de familia, que van satisfe- chos Ilevando del brazo a sus mujeres y a sus hijas, aguantando que les digan palabras y pases, que debieran, hacerles enrojecer de vergiienza. He sido testigo de una escena, en la que, yendo una muchachifa decente- mente vestida a pretender un empleo en una fabrica se la dié de lado, y en cam- bio tomaron a una que iba casi desnuda. «La pr6éxima vez que vaya a pretender, haré como esta, me dice la muchachita decente, porque esta visto que los hom- bres no hacen caso a las demas.» Y tenfa raz6n. No rechazo, admito toda la responsabilidad de la mujer y toda su culpa en esta cuesti6n de la moda, y es- tais viendo que soy la primera en apostrofarlas, pero digo y repito, que los hom- bres también son culpables, y que debieran unirse todos, ellos y ellas para ver de acabar con esta moda cuya inmoralidad tanto censuramos. Es abrasador el ambiente que respiramos. El paganismo parece que para muchas ha reemplazado al cristianismo, y el alma se ahoga en esta atmdésfera corrompida, y las que asi no pensamos ni nos vestimos, o por mejor decir, nos desnudamos, nos avergonzamos de ser mujeres, porque las mujeres en una gran mayoria, desgraciadamente han bajado del pedestal en que las colocara la doctrina cristiana, y han querido probar de nuevo toda la corrupcién y relaja- miento del paganismo, de la sensualidad. Algunas encontrarén fuerte este lenguaje. Cuando hay que decirla verdad, el que es soldado del ejército de Cristo, no puede ni debe retroceder, se dice, aun a trueque de perder el aplauso y la popularidad. (Ap/ausos) Sefiores, hermanas mias en San Francisco... quiza todas conoceis mi visita al Santo Cristo de la Agonia de Limpias, la misericordia del Divino Crucificado, haciéndome ser testigo del prodigio que tales conversiones ha operado. Pues bien, yo os aseguro que la mirada de Jestis es mas que de otra cosa, de peti- cién, y que nos pide a nosotras mujeres cristianas, mujeres terciarias, que con- Reet Bedi: ae Saget Zh se aia 2 Regie Nee eee nee NL sot ectnoe a oetaieienem ies si : ee f

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