BCCPAM000522-3-10000000000000
DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 529 hoy podemos llamar fuerte sin la menor exageracién. Este feminismo sano como es el que voy a exponeros, brevemente pues sentirfa cansaros, tratando de congregaros en torno suyo, y en torno dela Asociacién nacional catdélica femenina que como Ultimo esfuerzo de su actuacién pastoral dejé el Cardenal Primado, y que desde que salié al palenque lleva gloriosa y francamente su ti- ~ tulo de Accidn Cafélica de la Mujer. eine . . . . . . .. Existia, hermanos mfos, como os he dicho, un feminismo que pod{fa ser causa de grandes dafios en nuestra sociedad. Y como su bandera acepta con __entusiasmo fodo aquello que representa ventaja, defensa de los derechos de la __ mujer, fueron muchas, al principio, aun entre las nuestras que se agruparon en ___forno de esa bandera. El mal podfa por tanto ser grave. Entonces, el cielo ins- __ pir6é al Cardenal la idea de recoger lo que de justo y defendible habia, y de en- __cauzar el movimiento que se iniciaba Vigoroso, empujado en Espajia por aires __exfranjeros que sofiaban con emancipar a Ja mujer espafiola a la manera con que se habia hecho en otras naciones. Pero las espafiolas se mantienen por lo ge- neral, més sanas, mas prudentes, y no se entregan con tanta facilidad a lo que no llega hasta ellas precintado con el precinto de la aprobacién eclesiastica.., que somos en Espafia //usfrisimos Sefiores, obedientes y respetuosas las ove- jas a sus Pasiores, quiza como no Io son en otras partes, y es una gloria nues- _ tra el serlo, y un consuelo el apercibirse de ello cuando, se visitan otros pafses __-y se comprueba esta afirmacién. ee Por tanto la propaganda cundi6é poco... En cambio, cuando lleg6é la obra que hacia suya la causa de ese feminismo sano y aceptable de que hablé el ilus- tre Jesuita P. Julio Alarc6én, y lleg6 nacida del seno mismo de Ia Iglesia... ah en- - * tonces la mecha prendié pronto, la semilla apenas arrojada fructificé hermosa- f mente. Y hoy, en dos afios, son contadisimas las Didécesis que no tienen su Jun- ta de Accién Catélica de la Mujer, y son miles y miles las mujeres agrupadas en derredor de su bandera, desplegada desde un principio, ya mas enfundada, y }__en la que hace unos meses estamp6 Benedicto XV su pontifical bendicién en tér- __minos tan efusivos, tan paternales que fueron un aliciente y un consuelo para las que en esa Accién cat6élica femenina trabajan y luchan. éY por qué tan répido y hermoso desenvolvimiento? Sencillamente por- que su feminismo es el feminismo sano, cat6lico, que nosotras las Terciarias de- bemos ayudara fin de que ese otro feminismo radical, avanzado, que defiende el divorcio, que publica su revista Manumisién en la que se leen declaraciones que no guiero repetir porque manchan los labios, que ha creado tres centros fe- meninos, espiritistas, masones, teosofistas, en pleno Madrid, sin que las dere- chas femeninas, con contadas excepciones, se hayan dado cuenta de ello, a fin de que ese feminismo, repito, muerda, cuanto antes mejor, el polvo de la derrota, Fi y nos veamos libres de una plaga que no vacilo en calificar, sefiores, de peor _ todavfa y de mds funestas consecuencias que el sindicalismo rojo, con ser este fan terrible; porque el feminismo ataca la familia, ataca el hogar, y el hogar y la familia son las células de la sociedad, y deshechos ambos seria completa la de- gradaci6n y la ruina de nuestra naci6n. (ap/ausos) Nuestro feminismo puede dividirse en dos partes; examinemos raépidamente y—scada una de ellas. z Feminismo gue se dirige principalmente a mejorar la situaci6én de la mujer _._ Obligada a ganar su vida. Recuerdo que acababa yo de dar una conferencia en la Academia de Jurisprudencia de Madrid, sobre el Trabajo dela Mujer. Uno de los primeros en acercarse a saludarme, fué el propio Presidente de la Acade- Ret" .
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz