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3 ; se cat : a: 524 CONGRESO RBOIONAL ing sagat ; dad, una virtud, un estado santo. E] gran movimiento umbrio del siglo trece que 4 entre todos los ensayos de fundaci6n religiosa es el que mas semejanza_ tiene con el movimiento galileo, se efectué en nombre de la pobreza. Francisco de i Asis, el hombre del mundo que mas _ se parece a Jesiis por su exquisita bondad y por su trato delicado y afectuoso, no fué sino un pobre. Las ordenes mendi- a cantes y las innumerables sectas comunistas de la Edad Media(Pobres de Leén, Begardos, Bongomilos, Fratricellos, Humillados, Pobres Evangélicos, etc.,) que se agrupaban bajo la bandera del Evangelio Eternal, pretendieron ser los verdaderos discipulos de Jests. : Esa doctrina fué practicada y propagada por los Apéstoles; y en las Epis- tolas de San Pablo y de Santiago y de San Pedro, tuvieron expresién hermosa las alabanzas que al estado de pobreza se tributaron por los discipulos de Cris- to en general. San Juan Criséstomo nos diré que «se llega mas seguramente a la virtud por la pobreza que por la riqueza:» San Bernardo que «el rico esté a veces mas atormentado por el fastidio, que el pobre por el hambre: y esa misma doctrina es la de la Iglesia, es la de los Santos Padres, es la de los religiosos del desierto y de la Ciudad durante los primeros siglos del Cristianismo. Pero, en cambio, la sociedad fue alejandose cada vez mds de esa concepci6n de la virtud cristia- na; y si en los tiempos apostélicos fué practicada por los fieles, desaparecié gradualmente después hasta ser casi olvidada sin transcurrir apenas uno o dos siglos. enaaS Tae Deanne oe Se ee tee Boe San Francisco restaurador del espiritu de Pobreza San Francisco de Asjs y sus frailes hicieron revivir en la Sociedad del si- glo XIllla concepcién apostélica, haciendo amable la pobreza y creando un ejército de observantes entusiastas de tan excelsa virtud. Por eso pudo decir Ozanam en «Los Poetas Franciscanos» respecto de San Francisco de Asis lo que sigue: «Haciéndose pobre, fundando una nueva Orden de pobres como él, el penitente de Asis honré a la pobreza, esto es, ala mas despreciada y mas vulgar de las condiciones humanas. Mostraba abrazandola, que era posible encontrar en ella la paz, la dignidad y la ventura; calmaba las agitaciones de los indigentes, les reconciliaba con los ricos y les ensefiaba a no envidiarlos. Ponfa fin a las luchas de los que no tienen con los que fienen, y apretaba los ya flojos lazos de la sociedad cristiana. De donde resulta que no hubo politica mejor que la de aquel insensato, y que anduvo acertado en pro- fetizar que llegarfa a serun gran principe. Mientras que Platén no encontré nunca cincuenta familias con que realizar su ideal repdblica, el siervo de Dios tenfa al cabo de once afios, nada mds que cincuenta mil hombres alistados en su bandera para seguir una vida de combates y heroismo....... Iba de pueblo en pueblo, mendigaba, comia el pan de la caridad, como Homero, como el Dante, como Tasso, como Camoens, como todos esos pobres gloriosos a quienes nunca concedié el Sefior techo ni reposo, y quiso guardar en su servicio, * errantes por el mundo, para que visitasen todos los pueblos y los distrajeran, y alguna vez los instruyesen.» En cuanto a las Ordenes Religiosas véase de qué modo se expresa el Con- de de Montalembert en su obra «Los Monjes de Occidente:» No fué solamente con la limosna material y directa con lo que los monjes sirvieron y moralizaron a la sociedad cristiana, sino con lo que honraron la pobreza. Ese es uno de
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