BCCPAM000522-3-10000000000000

4 DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 525 _ pobreza y sobre todo, el ocuparse de ella para alabarla como virtud fundamen- tal cristiana, cuando precisamente la caracteristica de la sociedad actual, con- siste en el afan inmoderado a riquezas y placeres pasién que forma la llaga mas profunda de la aparente civilizaci6n moderna. Pero entre Terciarios no s6lo es oportuno ocuparse de ese tema sino que - es un deber: porque si hemos ae ser dignos Hijos de nuestro Padre San Fran- | __ cisco, hemos de imitarle todo lo posible y seguir sus huellas por el camino dela __ perfecci6n cristiana; y si él am6 la pobreza como excelsa virtud, no sera mucho 4 a que nosotros ensalcemos y reconozcamos y publiquemos las excelencias de la | _ pobreza evangélica, ya que nuestra fragilidad no nos permita practicarla y __ amarla como debiéramos; y ello es todavia mds necesario que hoy en que de ____ tal modo hemos olvidado, aun los propios cristianos, la buena doctrina, que la __ pobreza es un estigma para todos aborrecible, y los propagandistas catélico- _ sociales han olvidado esta excelsitud de los pobres, cuya recordaci6n es nece- saria siempre que se les ponga en parang6n con los ricos, ya que la situaci6n ___ de estos dentro del cristianismo sera siempre inferior ala de aquellos hijos __ predilectos de la Iglesia de Dios y para los cuales las puertas del cielo tienen }__una dimensi6n desconocida para los opulentos. (Ap/ausos) ey Porque la pobreza es la virtud cristiana por excelencia. El cristianismo, santificador de la Pobreza, No es que fuera del Cristianismo no haya tenido sus panegiristas, antes al contrario, se encuentran alabanzas de la pobreza en muchos autores antiguos. Asi vemos frases de Epicuro, de Séneca, de Focilides, de Sécrates, de Epicteto y de otros varios autores, reveladoras del favorable concepto que de ella tenfan | sus autores. De Pero es a nuestro juicio una concepcién algo egoista la que formaban de ella; la estimaban por la independencia de espfritu que procuraba, por la falta de preocupaciones y cuidados que producfa; no se miraba a las privaciones que envolvia, ni al sacrificio que la acompafiaba ni a la ausencia de vicios que lle- fe vaba implicita: no se miraba a lo que tenia de virtud, sino a lo que engendraba | de comodidad. Fué el Cristianismo, fué el propio Jesucristo el que llevé la pobreza a las cumbres de la perfecci6én cristiana. Todo el Evangelio esta lleno de afirmaciones que prueban esa verdad. 2 Asf pudo decir el propio Renan que la doctrina de Jess fué la de que el ; reinado de los pobres iba a llegar. <jAy de vosotros los ricos, decia, porque ya teneis vuestro consuelo! jAy de vosotros los que andais hartos! porque sufri- reis hambre. jAy de vosotros los que ahora reis! porque os lamantareis y llora- réis.»Y afiadia: «Ti, cuando des una comida, no convides a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a los parientes o vecinos ricos: no sea que también ellos te invi- fen a fi, y te sirva esto de recompensa; sino que cuando hagas un convite, has de convidar a los pobres, y a los tullidos, y a los cojos, y a los ciegos; y serés afortunado, porque no pueden pagartelo, pues serdés recompensado en la resu- Treci6n de los justos.» Quizdés en un sentido andélogo repetfa con frecuencia . estas palabras: «Sed buenos banqueros, esto es, haced buenas imposiciones para el reino de Dios, dando vustros bienes alos pobres conforme al antiguo proverbio: Compadecerse del pobre es dar prestado a Dios». La pobreza continu6é siendo el ideal de los sinceros partidarios de Jests. La carencia de toda propiedad, el verdadero estado evangélico. Y la mendici-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz