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DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 317 Pamplona. Y dijeron la verdad. El Sr. Beunza es uno de los caballeros pam- _ ploneses mas conocidos, mas populares en Navarra y mas queridos de todos. Ilustrado jurisconsulto, amante de la verdad y de la justicia, su bufete es el mas frecuentado; todos acuden 4 su presencia no solo como ante un letrado, _ sino como ante un fiel consejero, un padre conciliador y un amigo que sabe derramar consuelos sobre corazones torturados por la desgracia. Terciario militante, es también militante incansable en uno de los secto- res de la politica catélica, que ha escrito en Navarra paginas brillantes a fa- vor de la Iglesia y de las creencias religiosas. En el templo de las libertades y fueros de Navarra, la luz de su inteli- gencia ha brillado durante muchos afios como lampara encendida en honor de la fe tradicional del navarro pueblo. El Sr. Beunza escogié para su discurso un tema muy oportuno, que, aunque debiera ser pregonado a todas horas y en todas partes, suelen esqui- var los que dirigen la palabra al ptiblico, por temor de ser impopulares: El espiritu de pobreza. Tema desagradable para los que mucho poseen; tema irritante para los que se llaman desheredados de la fortuna. Sin embargo, nuestro ilustre orador lo abordé de frente, a pecho descubierto; mejor dicho, cubriendo su pecho con la insignia del Pobrecillo de Asis, Y hablé con acento de tan profunda conviccién, con argumentos tan claros, con espiritu tan evangélico, con pensamientos tan profundos, que ya desde los primeros parrafos cautivé la atencién del ptiblico, el cual le escuché dando frecuentes muestras de aprobacién e interrumpiéndole con aplausos. Si quieres, ser perfecto, anda y vende cuanto tienes y daselo a los pobres; y tendras un tesoro en el cielo: ven despues y sigueme. (San Mateo, cap. 19, vers. 21.) Excmos. e Iltmos. Sres: Amados hermanos en la Tercera Orden de San Francisco: Perdonadme os diga con la mayor consideracién que mi presencia en esta honrosa tribuna es un caso de increible audacia. Que titulos tengo yo para dirigiros mi desautorizada palabra? Solamente con la seguridad de que vuestra benevolencia ha de exceder a mi_ insuficiencia, _he podido atreverme a molestar unos momentos vuestra afenci6n. Ha sido raz6n primaria para ello el afecto profundo que siento por la Orden Capuchina. Al fin y al cabo, bajo ese honroso habito han latido y laten corazones de mi sangre, con los cuales estoy unido por sentimientos de estrecha solidaridad. Pero ademas, tengo otro vineulo todavia mas estrecho con los PP. Capu- chinos; a ellos entregué la educacién de mis hijos; y tan satisfecho estoy de co- mo lo hicieron, gue mi gratitud duraré mas alla de los Ifmites finitos del tiempo que lleva a la eternidad. Y si lo expuesto no fuera bastante, aun habria la raz6n suprema de que siendo San Francisco de Asfs el Santo delos pequefios y de los humildes, todos, hasta los més insignificantes, le debemos nuestro homenaje y nuestro tributo de amor.

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