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514 CONGRESO REGIONAL ranza en otros bienes mas excelsos; y esta esperanza es la que cumplidamente | compensa la pobreza de espiritu, la pobreza franciscana. El testamento es necesario para la tranquilidad de las familias: morir intes- tado es dejar a sus hijos y parientes un semillero de disgustos. / Ademas de esto, las leyes obligan a practicar una declaracién de herederos en caso de ab infestafo y estos asuntos originan gastos cuantiosos a las fami- : lias, gastos que vienen a mermar el capital; llevandose la Curia lo mas saneado de las grandes o pequefias fortunas. El Terciario que no hace atiempo testamento, puede tener a la hora de su muerte una obsesion o preocupacién que le distraiga de pensar en las cosas del alma, y son aquellos momentos muy preciosos para emplearlos en cosas cadu- cas que en comparaci6n con los bienes del alma, con los bienes eternos, son verdaderas bagatelas. ; ; Debe el Terciario testar para dejar sus asuntos en orden; pero nas princi- palmente para hacer constar piblicamente su fé, no olvidandose de la limosna al Papa o a los pobres, porque la /imosna redime de pecado, y es justo ayu- dar a sostener la vida material y el decoro y atenciones milftiples del Pontifica- do, con tanta mas raz6n en estos tiempos en que el mundo le hace la guerra y se aparta sistemadticamente de El. Un testamento bien hecho evita a las familias muchas lagrimas y nunca mejor que en vida, cuando la lucidez y el consejo tomado ante Jestis Sacramen- tado ilumina la mente, debe hacerse el testamento que debe ser claro, minucio- so y preciso. «El que no hace bien a los suyos es peor que un gentil» decfa el Apéstol— Precisamente al testar es cuando hay que tener mayor cuidado para no sentir en el coraz6n, que debe ser todo caridad, sentimientos de rencor o de aversién a nuestros familiares. Deber de todos es conservar el rango y decoro social de la familia, y mal podrian conservar ese decoro y ese rango los desdichados allegados a quienes se despojase de los bienes sin un motivo poderoso, de desheredamiento. Es natural que los mundanos que viven la soberbia de la vida se apenen al pensar que ha de llegar un dia en que tengan que dejar sus tesoros y sus vidas regalonas; pero un Terciario mortificado que anhele la vida del cielo, poco te- mor tendra al disponer libremente de los bienes materiales que Dios en su bon- dad le dono. Por estas consideraciones y otras que a todos se alcanzan proponemos es- ta cuestién: 4Debe recomendarse a los Terciarios la necesidad de hacer testamento cuando la tranquilidad del espiritu descansa en la amistad y en la gracia de Dios? ¢Qué recomendaciones serén precisas para acomodarse alas circunstan- cias de cada familia? Qué obras de caridad, propaganda o necesidades de la Iglesia se deben recomendar en primer término a los testadores? ¢Qué instrucciones se deben tener presentes con respecto a los nombra- mientos de herederos fiduciarios? eee ee
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