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be i ee ee Be. & DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 509 Esto s6lo bastaria para limpiar en poco tiempo la inmundicia que inunda - nuestras ciudades. Conclusiones. 1.* Que los Terciarios denuncien ante las autoridades gubernamentales o ante el Juzgado municipal todo libro o periddico obsceno y pornograéfico que vieren en escaparates, librerfas de estaciones, kioskos, etc. Para ello alguno de los miembros del Discretorio de la Orden Tercera, inspeccionaraé por lo menos una vez al mes fodos los puestos de libros 0 periddicos de la ciudad. 2.* La Comisi6n ejecutiva de las Conclusiones del Congreso, uniéndose con todas las Hermandades dela Orden Tercera de Espafia y solicitando el concurso de todas las Asociaciones piadosas, presentaré una solicitud al Go- bierno, pidiendo se establezca la censura literario-moral de las publicaciones. Y presentara otra solicitud a los diputados catélicos, para que apoyen en el Parla- mento esta anhelo de los catélicos. os 2N6 podria crearse una biblioteca popular, a lo menos para los Tercia- rios y sus amigos? Lo han hecho entidades profanas; gpor qué han de ser me- nos diligentes los hijos de la luz? Tema 8. Medios prdcticos para desterrar la blasfemia. Liga de Terciarios contra la blasfemia. Presentése una sola Memaria por D. Javier Antonio Rezabal. Laméntase el ferviente Terciario de San Sebastian, de las proporciones y extensién que ha adquirido la horrible plaga de la blasfemia. Dice que no hay regién ni reunién de personas en que no se digan palabras injuriosas contra Dios, su Santisima Madre o los Santos. Observa que hasta personas que parecen cultas pronuncian o escriben blasfemias vulgares o blasfemias hereticales. Parece, dice el autor, que Satands esta haciendo esfuerzos por ensefio- rearse de la humanidad; pues asi como se vale de la mujer por medio de la inmodestia de los vestidos para desmoralizar, se vale del hombre para conse- guir que la blasfemia adquiera carta de naturaleza en el lenguaje; y por me- dio de la blasfemia, el odio a Dios y al orden sobrenatural. Hace ver la necesidad de que todos los buenos, singularmente los Tercia- tios, trabajen por todos los medios que estén a su alcance por extirpar tan grave mal. Recuerda alos Terciarios, que San Francisco aconsejaba: que si veian el nombre de Dios o de los sagrados misterios de la Religién escritos en algtin lugar poco decente, los recogieran y colocaran el papel santificado con estos nombres, en lugar limpio y honroso,. Por lo cual, afiade, los Hijos de San Francisco tienen especial obligacién de mirar por la honra de los nombres de Dios y de los Santos.
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