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2 e RE i DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 505 todos sus actos, todos sus discursos, todas sus leyes las pasa por el tamiz de la censura y de la critica: ella se mete con el Papa, con los cardenales, con los _obispos, con los curas, con los frailes y con las monjas; ella con su lectura dia- _ ria viene a ser la gotera que poco a poco va oradando los mas grandiosos edi- ficios de tal manera que el lector asiduo del periédico va poco a poco, sir dar- se cuenta, asimilando las ideas del periéddico hasta que ya de tal manera se hace esclavo del periddico que cree a pié juntillas, sin dar lugar a discurrir, a veces los mas grandes dislates y absurdos. éY qué decir de la influencia que ejerce en las ideas la prensa diaria? y co- mo las ideas se convierten en hechos, de aqui que esa influencia pasa al cora- z6n, y del coraz6n brota la obra y con ésta se va formando la sociedad, de mo- do que la sociedad, discurriendo con verdadera légica, es hija del periddico. Ahora bien, si las ideas son buenas, sanas, morales, tendremos una sociedad sana, moral y buena; y por el contrario, si las ideas son inmorales, malas, andarquicas, tendremos como consecuencia una sociedad inmoral, anarquica y mala. Luego la prensa es la causa de que exista una sociedad buena o mala: luego los que nos Ilamamos hijos de Cristo y de sulglesia y deseamos formar una sociedad de ciudadanos morales, religiosos, probos y honrados, estamos obligados en conciencia a favorecer la buena prensa, y esto con mas raz6n los terciarios de San Francisco que debemos ocupar las avanzadas en el ejército de Cristo. De aqui la gran batalla que existe en nuestros dias entre la buena y la mala Prensa, de aqui la importancia suma que los Romanos Pontifices, dan a la cues- tién de la Prensa. <Asf como mis antecesores, decia Pio X de feliz memoria, bendecfan la espada, asf Nos bendecimos la pluma.» 2Y quién ignora lo mucho que escribié sobre esta materia el llamado ap6sto! de la buena Prensa le Ilustri- simo Sr. L6épez Pelaez, arzobispo de Tarragona? y quién no ve lo solfcita que se muestra la Iglesia en este particular, ora reuniendo Asambleas de la Buena Prensa, como la celebrada en Sevilla, donde el Cardenal Primado conden6é no- minatim \os periédicos radicales yanticlericales de Espafia, ora consagrando y bendiciendo efusivamente el D/a de Ja Prensa Cafélica, que después de nacer en Espafia se va propagando por toda Europa? Asf como nadie ignora que a rafz de la Asamblea de la Prensa celebrada en Zaragoza se form6 una comisié6n encomendada al Arzobispo de Zaragoza, al Obispo de Madrid y al de Jaca para allegar recursos, para proporcionarnos una Agencia catélica de informaci6n en favor de todos los peridédicos catélicos de Espafia. Con todo esto, gquién duda que debemos tomar parte activa los Terciarios, procurando ser los paladines de la Buena Prensa, desterrando el mal periédico de la casa de nuestros ami- gos, parientes, conocidos, etc... con toda la prudencia y discrecién debidas y entrando poco a poco el periddico sano? Pero, gcual es la Buena Prensa? Des- de luego que al hablar de la Buena Prensa hemos de prescindir y dejar a un lado prejuicios politicos que tanto dafio causan en las filas catdlicas; y diremos que Buena Prensa es toda aquella, llamese como se llame, y tenga el matiz po- Iitico que tenga, que est4 siempre dispuesta a defender el Dogma y la Moral y a combatir todos los errores que la Iglesia condena y del modo y manera que la Iglesia condena, sin deslizarse en esta materia ni a la derecha ni a la izquierda, es decir, sin darles otro sentido distinto del de la Iglesia, y al condenar los errores y doctrinas, tener gran caridad con las personas, de manera que al mis- mo tiempo que condena el vicio y el error, tenga gran compasi6n y caridad con la persona que yerra.

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