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2 sea Si Ns RR pa alc oe ae a j ee : soy eh Oa 2 “ oy) 298 CONGRESO REGIONAL Tema 7. La orden Tercera y la buena Prensa. Se presentaron tres Memorias escritas por D. Juan Olazabal, ex-Dipu- tado provincial de Guipuzcoa; por D. Justo Macaya, Parroco de Aldaba, y por don Alejo Zubeldia, de Pamplona. 4. Don Juan Olazabal —+:t Comienzo mi modesta labor, sentando como principio bdsico de mi traba- jo, que el Terciario Franciscano debe serlo en todo, asi en su vida social, como en la vida publica, en la familia, como en su vida privada. Y en esta, Terciario al levantarse y ofrecer a Dios las obras del dia, y al acostarse después de examinar su conciencia y agradecer a Dios los favores recibidos: terciario al comer y bebercon moderacion, bendiciendo la mesa:y dando gracias; tercia- rio en el vestir, en el asistir a reuniones y solazarse honestamente; terciario en sus lecturas y escrituras, terciario en sus habitos y costumbres cual corres- ponde a los compromisos que le impuso su profesién de tal. Si pues siendo terciario en todo, lo ha de ser también en el leer, constitu- yendo hoy casi una necesidad la existencia de la prensa diaria, importa mucho esclarecer si el terciario puede leerla 0 no; y en caso afirmativo, qué prensa puede leer, y cual debe estarle prohibida, y c6mo debe conducirse con una y otra, pues esclarecido este punto respecto del terciario, quedaré definida la con- ducta que con la buena prensa debe guardar la Tercera Orden, que al fin y al cabo no es mas que la reunién de los terciarios organizados conforme a la Re- gla de San Francisco. éLe es licito al terciario leer habitualmente la prensa? La buena ciertamen- te que si. La mala no. 2Y cual es la buena prensa? Hé ahi una pregunta al parecer sencilla, y que no deja de ser de gran con- fusién en los desgraciados tiempos que corremos, y a la que contesto, sin las sutilezas de los moralistas, pero con el sentido comin cristiano, diciendo; que solo puede conceptuarse buena prensa, \a prensa buena. Y no es esta una paradoja vacfa de sentido, sino una verdad muy cierta: pues hoy por buena prensa entiende cada cual lo que quiere: es un concepto que se amplia o restringe a gusto de! consumidor, porque se aprecia a través de un prisma completamente subjetivo, sin referencia alguna a principios inmuta- bles que puedan fijar el criterio. Y prensa buena solo es, y solo puede serlo, aquella que en sf, objetivamente considerada, y por encima de todas las falaces apreciaciones humanas es buena, fundamentalmente buena. é2Y habraé modo de discernir esta prensa buena de la que no lo es, con esa absoluta seguridad, y sin posible peligro de error 0 engafio? Evidentemente que si, con la misma seguridad, y atin mdyor, con que juz- gamos por ejemplo de las distancias por el metro, o de los pesos por el kilo- gramo, o apreciamos el tiempo por las horas, 0 el oro de ley del falso por los quilates; ya que las acciones humanas tienen también su fiel, su infalible fiel contraste, que no es otro que el Cédigo de Dios, los mandamientos del Decdlo- go, dictados para todo el género humano, que proclama la bondad o malicia de '

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