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DE TERCIARIOS FRANCISCANOS” 295 Seminario de Burgos, etc. El 6rgano general de la Junta sera el «Terciario Franciscano>», en él se dara cuenta de todo lo recaudado, de lo que ha entrega- do cada Hermandad y el nombre y apellido de todo hermano que entrege de 5 ptas. para arriba. i 4.* Que todo Terciario cuando entregue una limosna a una misi6n, revista misionera u obra de misiones, afiada a su firma el sobrenombre de «Terciario franciscano», y dado el caso que por modestia quisiera ocultar su nombre, firme un «Terciario franciscano». 5." Que el presente Congreso eleve una stiplica al M. R. P. Provincial de PP. Capuchinos pidiendo que forme en Pamplona un «Museo de Misiones». Tema 6. Le Orden Tercera y las obras de Misericordia. Ensefan- _ ga del Catecisno. Escuelas Dominicales... Visita a las cdrceles y a los enfermos. Iltmo. Sr. D. Martin Perillan Marcos No es necesario ser sociGlogo, ni estadista, sino que basta un poco de observacién, para reconocer que existe actualmente en la sociedad un des- equilibrio muy marcado entre el anor propio y el amor ajeno, pero en favor del primeroy en contra del segundo, que va degenerando progresivamente en egoismo desenfrenado y brutal. Este mal radica en que olvidado el hom- bre de que no es un ser creado al acaso, sino que tiene un destino que cumplir impuesto por el Creador, y borrado 0 poco menos, efecto de este olvido, el ___ sentimiento del deber, queda tan debilitada la voz de su imperativo ante la a voluntad, que solamente aquello que causa satisfaccién a sus sentidos, sola- mente aquello que alhaga a los instintos carnales es lo que la determina a obrar, coadyuvando, a este menosprecio del deber, la ignorancia del Cate- cismo, ya tan generalizada, que se extiende a toda clase de gentes, de arriba y de abajo, ricos y pobres, sabios e ignorantes; pues creyéndose los unos su- ficientemente instruidos y consideranJdose los otros con luces propias, bastan- tes para gobernarse, se desdefian de ojear este libro, pequefio por su volu- men, pero grande por su cortenido, en el que se encierra la ciencia de los Santos, que es la ciencia de la Verdad y del Bien, y ademas engolfados unos en los trabajos de su profesién, arte u oficio, no saben encontrar tiempo para fijar su atencién en estas materias, y se sostienen en esta ignorancia del de- ber, que por ser vencible no les excusa de responsabilidad. Ensefiar al que no sabe es una obra de misericordia de las mds transcen- dentales por su cardter espiritual, que consiste, en lo que respecta a la cate- quesis, en instruir al que lo ignora, en lo que el cristiano ha de crer, ha de orar, ha de recibir y sobre todo en lo que ha de obrar; instrucci6én con la que se procura la gloria de Dios, la salvacién de las almas y el bienestar so- cial, 0 sea, el imperio de la bondad y el reinado de la Justicia.
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