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292 CONGRESO REGIONAL Carlos I, Felipe Il y Felipe Ill, todos Tere rios, por la conversién del Nuevo — Mundo. Felipe Il, llamado el «<Brazo derecho de la Cristiandad», no dud6 en sa- crificar las riquezas y la sangre espaiolaen los, campos de Flandes por la conservacién de la fé en aquellos pafses. es Pero se diré: 4Es preciso que los Terciarios se trasladen a ultramar para convertir infieles? No: desde sus propios pueblos pueden contribuir a la propa- gacién de la fé en paises infieles; varios son los medios de que disponen para ello de los cuales el principal es la Oracidn. Porque como dice Benedicto XV, «vana y estéril ha de ser la labor del misionero si no la fecunda la gracia de Dios: asf lo dice San Pablo en su epistola ad Corintios: «Yo planté, Apolo re- g6, pero solo Dios es quien dié el crecer y dar fruto» (2). Para que Dios conce- da esta gracia es preciso pedir con humildad y constancia. El segundo medio es fomentar las vocaciones para misioneros. Hay entre nosotros Ordenes Religiosas que tienen misiones en paises infieles; no ha mu- cho se ha inaugurado en Burgos un Seminario para misiones extranjeras; pro- porcionadles vocaciones, enviadles vuestros hijos, felices de vosotros si un dia los vierais partir para tierras lejanas con el dnico fin de extender el reino de Je- sucristo. ? ‘ Por Ultimo el tercer medio eg la limosna. Son muchas las necesidades ma- teriales de los misioneros: tienen que levantar iglesias, escuelas, hospitales, et- cétera, tienen que proporcionarse mil cosas para atraer a los paganos y muchas veces tienen que comprar los nifios para bautizarlos antes de que mueran; para todo esto se piden esas pequefias limosnas a los fieles. Como término de este pequefio trabajo voy a exponer a vuestra delibera- eién algunas conclusiones que Ilevadas ala practica, creo contribuirdn a la gloria de la V. O. T.: todas tienen por fin el recaudar limosnas enire los Tercia- rios para las misiones entre infieles. No es mi intento el fundar una nueva asociacién misionera, sino que me propongo favorecer a las ya existentes y que han sido fundadas por la Iglesia, las cuales, por desgracia, se hallan algun tanto descuidadas. Conclusiones. 1.°. A todo Terciario se le pide como minimo una peseta al afio para las Misiones. Para recoger estas limosnas, en cada Hermandad se sefialaran limos- neros y limosneras de misiones, (pueden ser los mismos celadores) los cuales irdn por las casas pidiendo la indicada limosna; ademas también se nombrara un fesorero de misiones, distinto del de la Orden Tercera, al que los limosneros entregaran las limosnas y él dara cuenta a la junta de lo recaudado. 2.° Cada afio, a ser posible en Enero, cada Hermandad celebraré una fies- ta religiosa en favor de las misiones, en la que la comunién y todos los actos del culto se aplicarén por la conversién de los infieles; por la tarde el serm6n versaré sobre las misiones y al final de la funcién se haré una colecta para las mismas. 5.*° A fin de que todo vaya bien regulado, se formard en Pamplona una junta de misiones, compuesta de Hermanos y Hermanas Terciarias, presididas por un Padre Capuchino y dependiente el M. R. P. Provincial, a la que cada Her- - mandad ira entregando lo recaudado entre sus congregantes y ella lo distribuira a las distintas obras misioneras, prefiriendo siempre las que sean de cardacter general en la Iglesia v. g. «La Propagaci6én de la Fé» «La Santa Infancia» El - 5SE acid Sa BN oat PA Aare ie te hig: taeia D5 et ceil tate RI 6 egos SS. 4
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