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286 CONGRESO REGIONAL sustrayéndose a sf mismos a la accién evangélica de la palabra de Dios; siendo por su culpa como enfermos que no avisan ni Ilaman al médico; como ciegos que no quieren vista; como huérfanos sin esa madre universal que es la Iglesia, a la cual después de conocerla han rechazado, més culpables que los mismos infieles que al fin no la han conocido atin. éQuién debe ser el apéstol que busque, que evangelice y salve a todos esos desgraciados que se sustraen a sf mismos de la accién evangelizadora de los ministros de Dios? El Terciario. Este es el que puede conocer su vida y sus obras mejor que el religioso reclufdo en su convento; y aun mejor que el Sacerdote secular, por- que vive en continuo contacto con ellos; es testigo de toda su vida y sabe muy bien Ja tristfsima situaci6n moral en que se encuentra su alma. El Terciario me- . jor que el Religioso y que el Sacerdote puede saber qué personas acuden a lu- gares y diversiones peligrosas; teatros, cines, reuniones, verbenas, qué clase de prensa leen individuos y familias, en qué relaciones se encuentran estas unas de otras; el modo de pensar, sentir, de hablar y de obrar, la vida fntima, en fin, de fodos sus conciudadanos 0 convecinos. Conocidas todas esas necesidades morales, el Terciario puede contribuir muchfsimo a remediarlas. Muy facilmente puede ponerlas en conocimiento de los llamados por Dios para ello; Péarrocos, Confesores, predicadores, misioneros; puede poner en juego ya su autoridad sobre muchos que podran ser subditos, dependientes, obreros y jornaleros suyos; ya sus amistades y todas sus rela- ciones sociales para conquistar a muchos para Jesucristo. Para este mismo fin puede aprovecharse no s6lo de sus ejemplos, sino de sus conversaciones, de . 8us reuniones, de la prensa catdélica, hasta de las mismas elecciones. Aprovechéndose de todos estos medios, a cudntos desgraciados que no cumplen con Pascua y que morirdn sin Sacramentos, podia atraerlos durante la vida alos pies de un confesor y proporcionadrselo en aquellos tltimos mo- mentos, lo mismo que el Santo Vidtico y Extrema-Uncién. 4A cudntos no podia persuadirles a oir la Santa Misa y la palabra de Dios? En muchisimas familias enemistadas puede hacer renacer la paz y caridad; a muchos j6venes arrancar- los de las redes del vicio; a tantos nifios obligarles por medio de sus padres a la asistencia a la escuela. Su accién puede ser muy eficaz para realizar las tres grandes cruzadas tan necesarias hoy dia; la cruzada contra la prensa impfa res- : tandola suscripciones y propagando la prensa catdélica: la cruzada contra la : blasfemia denuncidndola para ser castigada; y la cruzada contra la moda inmo- ral desterrandola por completo en su familia. He aquf una forma de Apostolado tan eficaz como necesaria; sobre todo en esas grandes capitales en las que hormiguean multitudes tan heterogéneas; en las que hay tantos que pudiéramos llamar infieles bautizados que huyen del Sa- cerdote y Religioso como de fatfdicos fantasmas y se ocultan en madrigueras a . donde no puede llegar la vigilancia del Clero. Estos deberes de caridad son de los mas descuidados entre los cristianos, los cuales cuidaéndose a lo sumo de si mismos, ni se figuran quesdeben cuidar- se de los demas. Los Terciarios por el contrario bien penetrados del espfritu de su Orden que es de'caridad y celo apostélico, pueden y deben ser verdaderos apéstoles no solo con el ejemplo sino con su accién en la forma indicada, co- operando asi al apostolado del Sacerdocio, y ejerciendo la accién social mas nscesaria y propia de la Orden Tercera que es la cristianizacién de nuestra so- ciedad tan descristianizada. i acl Ca mR ieEe +

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