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¥ Haars i Sas : es ee Ter % % i pe i I Ee Be he Ber} E ' eo B i & Pa e DE TERCIARIOS PRANCISCANOS 285 re hacer depender de los unos la salvacién de los otros y darnos la gloria de cooperadores de la grandiosa obra de la justificacién de nuestros hermanos. Hasta la misién de los Apostoles 0 Misioneros hace depender de nuestras oraciones <rogate Dominum messis ut mittat operarios in messem suam>. Es evidente que no podemos decir que amamos a Dios negando nuestra - cooperaccién facil y eficaz a la salvacién de tantas almas que se hallan pri- vadas de luz de la fé que nos ilumina, de los medios de santificacidén que po- seemos nosotros y de las gracias en que abundamos. Son diez millones de judios; 220 de Mahometanos; 800 de iddélatras y paganos y 300 millones de herejes y cismaticos, redimidos con la sangre del Redentor, pedazos de su corazén encomendados a nuestra caridad y miseri- cordia. Es asi mismo evidente que todos somos Ilamados a esta cooperacién, pe- ro no todos somos Ilamados a cooperar en igual grado; como todos somos llamados a la perfeccién (estote perfecti) pero no todos somos Ilamados al mismo grado de perfeccién. No todos somos Jlamados a abandonar nuestra patria y marchar a lejanas tierras de infieles: pero ¢podemos siendo cristia- nos considerar una empresa agena la de la propagacién de la fé? gpodemos siendo terciarios franciscanos permanecer cruzados de brazos ante el proble- ma de la conversién de los infieles? no estamos obligados a hacer algo? Los Terciarios deben cooperar a la Propagacién de la Fe: porque no de- ben sentir los hijos de la luz menos celo por la extensién de la verdad que el que sienten los de las tinieblas por la expansién del herror. Los protestan- tes tienen mas de 356 asociaciones misioneras que bien organizadas traba- _jan proporcionando recursos, personal y toda clase de medios para espaicir ’ sus errores: causa pena el ver los millones de délares que’se invierten en estas empresas cada ajio y los proyectos que acarician. No llevan no, el sig- no de la fecundidad, ni la solidez de la obra de la Iglesia. Pero éno son una acusaciOn, una reprension a nuestra indiferencia? Ademas las tradiciones de las 6rdenes franciscanas, el celo que los hijos de San Francisco desplegaron siempre en la propagacién de la fe; la parte activa que algunos de ellos tomaron enla organizacién y desarrollo de la Congregacién de Prapaganda Fide ¢no es una exhortacidén elocuente e irre- sistible a que los terciarios cooperen a esta Divina empresa? Y ¢gqué practicas pueden adoptarse para que los terciarios presten esa minima cooperacién sin desnaturalizar su orden, ni introducir organizacio- nes y complicaciones en su vida normal ? ¢cémo podran sencilla y cémoda- mente cumplir con este deber que imponen las necesidades, las orientacio nes de nuestros tiempos y la voz def Papa reinante Benedicto XV que Dios guarde? Los dos medios que los fieles deben emplear para cooperar a la Propa- gacién de la Fe son la oracién y la limosna: a todos es posible la oracién: la minima limosna a casi todos. Pues bien: existe una Obra llamada de la Pro- pagacion de la Fe: Obra que ha merecido eficaces recomendaciones de los sumos Pontifices y varias Enciclicas: Obra que tiene cardcter universal y Oficial, cuya organizacién esta basada en la jerarquia eccesiastica; que tiene

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