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WANN SI SERIE 278 CONGRESO REGIONAL pio, sea superfluo, conveniente o necesario; los actos benéficos pues para sery llamarse de caridad no han de ser encubridores de la injusticia o paliativos de necesidades originales por la falta de justicia sino redundancias (condici6n que oca al objeto del acto de caridad) del amor que por el de Dios da al prdéjimo lo que de ningtin modo le pertenece. Se echa de ver que San Francisco aplicaba muy claramente a la realidad es- tos genuinos conceptos de justicia y earidad, en las conocidas normas sobre el trabajo y sobre las relaciones de sefiores y vasallos, y las ponfa en practica asi mismo en las condiciones que exigfa alos que ingresaban en sus Ordenes; por Justicia exigia a los que habjan de ingresar en la Primera Orden restituir lo mal adquirido por amor de la pobreza desprenderse de lo justamente posefdo, y por caridad, darlo todo alos pobres; por jusficia exigia alos que habian de ser Terciarios abandonar cuanto legitimamente no poseyesen y por caridad dar de lo restante cuanto pudiesen a todos los pobres, exigencia que la multitud ena- morada de aquéllos angeles de la pobreza voluntarta satisfacia cubriendo gene- rosamente las necesidades de todos los que por Cristo se habjan hecho pobres. Pero he dicho que no se limit6é a realizar los conceptos de justicia y caridad sino que lo hizo en la forma mas adecuada y util, o sea informando de caridad aun estos mismos actos de Justicia. ‘ Hoy, como entonces, es necesarfsima la caridad para hacer la jnsticia, por- que en todos tiempos ios intereses creados acordonan el coraz6n con fuerza bastante para no dejarse romper con otro cuchillo que el del amor del préjimo por amor de Dios. Por solo el medio de la Caridad informando e la Justicia, consiguié Francis- co que el vasallo hiciera justicia a su Sefior y éste la hiciera a su vasallo; el me- dio; en su Regla lo dejé escrito para siempre; su uso bastaraé para que también hoy el patrono cumpla por amor de Dios la Justicia de dar al préjimo su herma- no obrero, carifiosamente !o que el obrero demuestre que le pertenece y tierna- mente lo que su caridad le dicte por encima de eso; su uso bastard también hoy para que el obrero cumpla por amor de Dios, la Justicia de dar a su prdjimo el patrono hermano, un tiempo bien aprovechado, un trabajo realizado con esme- ro y cumpla la caridad de darle la confianza de un exceso de trabajo cuando la urgencia lo requiera, el apoyo material en horas dificiles y siempre el agradeci- miento y reverencia de que fieles criados nos han dejado sangrantes testimo- nios. En ese amor de hermanos que aunan y conforman sus relaciones en la tie- rra porque unos y hermanos han de seren el cielo, estriba principalmente la unién y cooperaci6n mitua de patronos y obreros Terciarios. Considerando en resumen que en el verdadero Terciario han de imperar més que la ley de la propia conveniencia, las del amor al prdéjimo, la mortificacién, el sacrificio y la adhesion a las ensefianzas de la Iglesia, propongo las siguien- tes conclusiones: 1.* Quela Orden Tercera eduque a sus miembros en el absoluto acata- miento a las disposiciones de la Santa Sede, persuadiéndoles a ser los prime- ros en cumplir las que el Papa y el Episcopado crean convenientes para el pro- blema social. 2,* Que los Terciarios hagan propaganda de la doctrina franciscana y de Ja misma Orden Tercera entre los miembros de las entidades sociales, EREEE St ca Pi ais te he ab el a

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