BCCPAM000522-3-10000000000000
Bs Re Fe i i be eee te ; DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 269 Bases de la paz social. Primera: la existencia de Dios. Segunda: la existencia y consecuencias del pecado original. _ Sino se tiene presente la existencia de Dios (en cuyo concepto se en- cierra el Evangelio, la vida futura, la justicia, la caridad, etc.) no puede ha- ber concepto de propiedad, autoridad, justicia, humanidad, orden, deberes ecétera. Por esto, ni los economistas, ni los socidlogos, ni los sindicatos, ni las cajas de ahorros, ni las casas del pueblo, ni las agremiaciones, ni todos los cdlculos matematicos, podran dar una solucién adecuada ala gran cuestién social. Mayor que la herida fisica es la herida moral que nos dejé el pecado original. Decir, pues, que esto se remedia sin el Evangelio, con el aumento de jornal, con calculos fisicosy materiales, con las evoluciones de la bolsa y de los comestibles y de los intereses, es desconocer el estado de fa cuestién. Consideraciones morales. Sobre estas bases se pueden hacer todos los estudios y consideraciones morales que se quieran; pero sin estos principios, que pueden servir de axio- mas 0 postulados, todos los calculos y exhortaciones seran intitiles. Una vez elevada la cuestién a este terreno, haganse todos los esfuerzos posibles, pa- ra que reine la justicia y la armonia entre todas las clases de la jerarquia so- cial, y después de probar que en este mundo no cabe arreglo absoluto para las miserias y exigencias del hombre, herido por el pecado y destinado para otro mundo mejor, donde reinard la justicia en toda la plenitud; convénzase- le de que no tenemos habitacién permanente en este valle de lagrimas, que esta vida es una corta peregrinacién, y que corremos en marchas forzadas a la bienaventuranza eterna. Cuando el corazén del capitalista y del obrero, del rico y del pobre, Ile- gue a sentir la benéfica influencia y la accién de esta doctrina, comenzard a tranquilizarse, y la verdadera paz renacera en su alma. Esta paz serd el prin- cipio de la bonanza social. Pero si, descarténdose la nocién de la Religién, del Evangelio y de las consecuencias del pecado original, de este vacio del corazén humano en la tierra quieren hacer cuestién de materia el problema social, poniendo la solucién en que el amo sea mas generoso con el obrero, que el salario sea duplicado y las horas de trabajo disminuidas, 0 en que al operario se le pro- porcione una vida mas libre y desahogada, jamds se arreglara esta cuestién capital, porque los medios puramente materiales, excluyendo los morales y religiosos, nunca pueden llenar el corazén del hombre, antes al contrario en- gendraran mil y mil exigencias y vicios, que abriran en su alma un boque- r6n enorme, incapaz de ser hartado con todos los jornales y capitales ima- ginables. Mientras el rico y el pobre no se arrodillen ante Jestis crucificado y adoren la pobreza del divino Salvador, desde Belén hasta el Calvario y en todas las fases de su vida en la tierra, no habra paz en las clases sociales. Por esto el gran sociélogo practico San Francisco de Asis puso al pobre
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz