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in IECES EES iain DF Eat ee See 262 CONGRESO REGIONAL en la Regla, al prohibirsele asistir a diversiones poco honestas, hacer gastos excesivos, etc. e) Educando Ia conciencia y robusteciendo el sentimiento de la responsa- bilidad.—Entre las causas que Le6én XIII sefiala en su Enciclica Rerum Nova- rum para explicar el origen de la lucha social, hay una que yo llamaria esen- cial, y es la corrupcién de costumbres: versi in deferiora mores... Es cierto, aunque hay empeifio en olvidarlo, que el pecado individual es causa de todos los males sociales. Asf pues, no hay obra social mas provechosa que robuste- cer el sentimiento de la responsabilidad. «Ninguna organizaci6n, por muy per- fecta que sea, lograré crear una verdadera prosperidad (ha escrito Peabody) (1) mientras un nimero considerable de seres humanos no sienta despertar en su alma el sentimiento de su pecado. Para despertar en el alma el sentimiento del pecado, para robustecer el pensa- miento de la responsabilidad gqué medio adopta la Regla de la Orden Tercera? Léase en ella el siguiente articulo del capitulo Il y véase si hay algo mas eficaz: «Examinen cada dia su conciencia y si hallaren haber faltado, pidan perdon a Dios..,» Quisiéramos ver estampado este saludable precepto al frente de los Reglamentos de ciertas entidades que atribuyen los males sociales al pecado del prdéjimo. 7.° Justicia y Caridad a) La Regla de la Orden Tercera y la practica de Ja Justicia. La Justicia no es un arma que solo pueden esgrimir los obreros pobres contra los potentados, como creen ciertas masas populares inconscientes. La justicia es una virtud que inclina la voluntad a dar a cada uno lo que en derecho y en realidad le correspon ie. Esta virtud obliga lo mismo a los ricos y potenta- dos que a los pobres y ob-eros. Todos tienen derechos y obligaciones. El que no pene virtud para cumplir obligaciones, no puede honradamente reclamar de- rechos. Veamos si San Francisco olvid6 las nociones de justicia al escribir la Re- gla para los Terciarios: ’ Manda (en su primitiva Regla) que los que ingresan en la Orden Tercera restituyan lo adquirido injustamente. Comentando este articulo el sabio Abate Doreau (2) dice que San Francisco inteaté remediar las injusticias de su tiempo, que eran las exorbitantes exaccio- nes de los grandes sefiores, la usura que se practicaba a Ia luz del dia, las ra- pifias ds bandas armadas que infestaban la Italia y provocaban ocultas com- pensaciones, quiza extralimitadas. Que esta fuese la mente de San Francisco lo demuestra la carta que escri- bié a todos los rectores 0 gobernadores de los pueblos, invitandoles a regirlos segtin el derecho cristiano y exhortandoles vivamente a que se acuerden de la hora de la muerte en que habran de dejar cuanto en el mundo posean. La Regla de la O. T. manda que los Terciarios hagan cuanto antes Testa- mento; con lo cual intenta San Francisco que los ricos se acuerden de restituir inmediatamente lo mal adquirido. Esto se desprende de la carta segunda que el mismo Santo escribi6 a todos los fieles de todo el mundo. Otra disposicién del Santo es que cuando los Terciarios sufran vejaciones, 0 sean conculcados sus derechos, no tomen la justicia por su mano, sino que 4) Jesu Christ et la Q. S. pag. 134. (2) "S. Frangols et son cauvre,, p. 372.

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