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DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 261 Para apartar todo peligro que pueda menoscabar la integridad de la fé y la _ pureza de cosfumbres, manda la misma Regla que no se permita entrar en la fa- _ milia periddicos o publicaciones que puedan dafiar a la virtud. Con el fin de que se conserve la hacienda patrimonial, garantia de la exis- tencia de la familia, ordena la moderacién en los gastos, reprueba la excesiva elegancia en vestidos y muebles o el lujo desmesurado, y en la primitiva Regla prohibia San Francisco pagar 4 los histriones y mantenerlos en las familias. «Ele spiritu de San Fancisco, ha dicho el Emmo. Cardenal Ragonesi, se dilata en las familias por medio de la Orden Tercera, y fomentando la autoridad en los _ padres, la ternura en las madres, la obediencia en los hijos, y en todos la cari- dad, la abnegacion y sacrificio, transforma los hogares, y los hace concierto de amores. (1). 6.¢—Ofrece bases de reforma social mediante la reforma del individuo & El valor de una sociedad depende del valor de los individuos que la compo- - nen. Se ha exagerado mucho la influencia que el ambiente ejerce sobre el indivi - Pe duo. Cabe preguntar: ¢Pero quién ha formado y creado el ambiente? 4No son los individuos con sus costumbres y su espiritu? Reformemos los espiritus y quedaré reformada la sociedad. El tinico medio de resolver e! problema social es una reconstruccién de las ideas y de los sentimientos, dijo el Profesor Ingram en el Congreso Trade-unio- nista de Dublin. A esta labor se dirige resueltamente la Orden Tercera. a) Porelrenunciamiento propio.—No hay virtud més antisocial que el egoismo. Contra él levanta diques la Orden Tercera. Su espirituse halla ex- - presado en aquellas palabras repetidas por San Francisco: Absit mihi gloria- __ ri nisi in cruce Domini nostri Jesu-Christi. Lejos de mf gloriarme como no sea en Ja Cruz de Jesucristo. Y en aquellas otras que emplea la Iglesia en las | _ceremonias de la toma de habito de la Orden Tercera: Este, fu siervo, de fal | modo se revista de Jesucristo que, /leno de espiritu de humildad, recorra el camino de tus Mandamientos, observandolos hasta la muerte. b) Imponiendo la mortificacién de los sentidos.—La a dn2gaci6n es una | virtud eminentemente social. «Los socidlogos y moralistas predican la justicia | _ social o la solidaridad; pero estas virtudes seran un suefio mientras no se re- suelya-el modo de fundarlas sobre la renuncia voluntaria y espontdnea». (2) Abnegacién y mortificacién: He ahi dos virtudes esenciales en la Orden Ter- | _ cera. Para que los Terciarios lo comprendieran, San Francisco llamo a esta su | ___ instituci6n Orden de Penitencia 0 Hermanos de /a Penitencia. Lo mismo les da a entender la Iglesia al imponer el Habito a los novicios Terciarios diciéndoles: | gue el Sefior fe despoje del hombre viejo con sus actos y aparfe tu corazon de Jas pompas del siglo. Y al cefiirles el cord6n: que e/ sefior te cifia con el cingulo de pureza y apague en tu cuerpo Ja concupiscencia para gue vivas en continencia y en castidad. Muerto al mundo, afiade la Iglesia entregando al novicio una candela encendida, debes vivir para Dios, aborreciendo las obras de las tinieblas. Los obstaculos que a este espiritu se oponen, se le recuerdan al! Terciario i he ee Bas pia. (1) Discurso en ta Asamblea de Terciarios. Madrid, 9 Enerc, 1316. (2) A. Lugan. L‘ Enseignement social de Jesus. pag. 129.

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