BCCPAM000522-3-10000000000000

a ae eee DE TERCIARIOS PRANCISCANOS 259 1 La Regla de la Orden Tercera _ 1,.°—Fomenta el espiritu de asociacion, vulgariza la idea de igualdad evangélica y de fraternidod universal Como observa el Papa Benedicto XV en la Enciclica Sacra propediem, San Francisco fué el primero que concibié y realiz6, con resultado felicfsimo, la idea de fundar una Orden para los seglares, de toda edad, sexo y conticién. No se conocia hasta entonces una asociacién religiosa universal en la que pudieran tener cabida personas de todos los paises, de todas las clases sociales y de to- dos los estados. La fundacién de la Orden Tercera fué una concepcién genial del Serafin de Asfs; fué como dice Renan, la mayor obra popular que recuerda la historia. Conocida la Orden Tercera de San Francisco, y vistos sus felices resulta- dos, no tardaron otros en imitarle, organizando. por modo semejante grandes masas populares. Los fieles fhanse acostumbrando asi al espiritu de asociacién con la mayor elevaci6én de miras que puede adoptarse, con el més noble de los ideales que puede concebirse, como es la practica del Santo Evangelio. Partiendo del principio de que todos hemos sido creados por Dios y redi- midos con la sangre de J. Cristo y de que todos estamos destinados a recibir el mismo premio, quiso el Santo que todos los hombres se llamasen hermanos. Este fué el nombre que dié a los Terciarios, significando su voluntad de que siempre se traten como tales. Hoy estamos acostumbrados a la palabra «hermano». Pero en la época medioeval atin no se habfa aclimatado en el mun- do esta palabra evangélica, s6lo se ofa en los sombrios clausfros de algunas solitarias abadias. San Francisco debié de causar honda admiraci6n al mun-~- do al llamar hermanos a los fieles y con preferencia alos pobres y atin a los salteadores de caminos. Y para que sus Terciarios se connaturalizasen con es- te tratamiento y Ilevasen siempre en los labios esta palabra dulce, llamaba /er- manos atin a los seres inanimados. En aquella época en que no se conocfa sino la altivez irritante del sefior feu- dal y el servilismo humillante del pueblo, debié ser, como es hoy, de fecundos resultados sociales, que el Jefe o el Ministro de la Orden Tercera visite a los pobres llamdndoles Aermanos, y que pobres y ricos abraz4ndose como _herma- nos, renuncien voluntariamente sus derechos los unos en favor de los otros y oigan las mismas instrucciones y participen de los mismos beneficios de toda la Orden, tomando como norma de la equidad, no la desigualdad social, sino la fraternidad evangélica. Basta esta innovacién saludable, ideada y llevada a cabo por San Francis- co, para proclamarlo como gran bienhechor de la Humanidad. Centenares de instituciones han adoptado después esta practica, aprendiéndola de San Fran- cisco. 2.—Fomenta la union y la paz El mayor bien de la sociedad es la paz; ella constituye el fundamento y cau- Sa de la prosperidad y del progreso. San Francisco que tanto labor por la paz consiguiendo en muchas ocasiones la reconciliaci6n de las familias y de los pueblos, impuso en la Regla que escribi6é para Jos Terciarios, varias obligacio- nes encaminadas a la conservaci6én de la paz.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz